La etapa superior de un Falcon 9 caerá sobre la Luna a 2,43 kilómetros por segundo, tras completar su misión en 2025 (NASA/Handout via REUTERS)El próximo 5 de agosto, un fragmento de basura espacial de gran tamaño impactará la superficie lunar cerca del cráter Einstein, en el extremo occidental de la cara visible. Se trata de una colisión en la que la etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX, que orbitó la Tierra tras completar su misión en 2025, caerá sobre la Luna a una velocidad estimada de 2,43 kilómetros por segundo.El evento despertó el interés de la comunidad científica internacional, ya que ofrece la posibilidad de observar en tiempo real un impacto en el satélite y de recolectar datos inéditos sobre el fenómeno. Un estudio disponible en arXiv detalla los preparativos y la relevancia de estudiar el suceso. El equipo de expertos invita tanto a astrónomos profesionales como amateurs a participar en la observación coordinada del evento.PUBLICIDADSegún el estudio, el Falcon 9 impactará sobre un terreno iluminado por el Sol, en el borde oriental de la Luna visto desde la Tierra. Los científicos esperan que el choque produzca tres fenómenos observables: un destello de impacto de duración inferior a un segundo, una pluma de eyección de polvo y material lunar que se elevará varios kilómetros sobre la superficie, y un cráter nuevo de diámetro estimado entre 20 y 30 metros.El equipo de expertos invita a astrónomos profesionales y amateurs a participar en la observación coordinada del impacto lunar (NASA/Handout via REUTERS)El documento explica que no se sabe con precisión cuán brillante será el destello provocado por el impacto, porque esto depende tanto del ángulo con el que choque el cohete como del tipo de suelo lunar en esa zona. Según las simulaciones, el brillo podría variar mucho: en el mejor de los casos, sería visible con telescopios simples, pero también existe la posibilidad de que sea tan tenue que ni siquiera los instrumentos más potentes logren detectarlo.PUBLICIDADEsta incertidumbre hace que el evento sea especialmente valioso para los científicos, ya que permitirá comparar y ajustar los modelos que predicen la luz que producen los impactos de objetos artificiales, como restos de cohetes, en comparación con los impactos naturales, que suelen ser mucho más rápidos y brillantes.Respecto a la pluma de eyección, el estudio utilizó un simulador basado en métodos numéricos avanzados para predecir la dinámica del material expulsado. Se calcula que el impacto excavará más de un millón de kilos de regolito, multiplicando por unas 150 a 200 veces la masa del propio Falcon 9. El material más veloz podrá alcanzar alturas de al menos 1,5 kilómetros, aunque los fragmentos más pequeños y ligeros, no resueltos por la simulación, podrían ascender incluso más alto. La duración de la pluma se extenderá durante varios minutos, y sus características ópticas permitirán investigar la dispersión de polvo lunar y la posible presencia de elementos específicos, como sodio o litio, liberados durante el choque.PUBLICIDADEn cuanto al cráter resultante, la predicción sugiere un diámetro de aproximadamente 27 metros y una profundidad de unos cinco metros. La zona de depósito de material eyectado podría alcanzar hasta 70 metros de extensión, lo que facilitará futuras observaciones por parte de sondas orbitales.El choque del Falcon 9 generará un destello breve, una pluma de polvo que se elevará kilómetros y un cráter de hasta 30 metros de diámetro (REUTERS/Mike Blake)El equipo responsable del estudio planificó una campaña internacional de observación, asignando tiempo en telescopios profesionales y coordinando iniciativas de ciencia ciudadana. Se diseñaron estrategias para captar tanto el destello inicial como la evolución de la pluma, recomendando cámaras de alta velocidad y el uso de filtros específicos, aunque también se alienta la participación con equipamiento más sencillo. El documento señala que, debido a la ubicación y la hora del impacto (06:35 UTC, 03:35 hora argentina), las mejores condiciones de oscuridad se darán en América del Sur y en latitudes medias de América del Norte.PUBLICIDADLa simulación consideró el caso más simple, en el que el cohete cae de manera casi vertical sobre la superficie lunar. Según los resultados, aproximadamente la mitad del polvo y las rocas lanzadas por el impacto caerán de nuevo al suelo en menos de cinco segundos. Solo una pequeña parte de ese material quedará flotando en el aire durante algunos minutos. Estos datos servirán para que los científicos ajusten sus cámaras y telescopios, y así puedan saber mejor qué buscar y cuándo hacerlo durante la observación del evento.El estudio también resalta la importancia de realizar ensayos previos la noche anterior al evento, para calibrar los equipos y ajustar la técnica de observación a las condiciones reales de la Luna. Además, se invita a la comunidad a compartir los datos obtenidos a través de portales científicos especializados, con el objetivo de maximizar el valor colectivo del experimento.PUBLICIDADEste impacto artificial ayudará a mejorar la detección de choques en la Luna y servirá para evaluar riesgos de basura espacial en el futuro (REUTERS/Mario Anzuoni)Observar este impacto artificial ayudará a mejorar la manera en que los científicos detectan y estudian choques en la superficie de la Luna, tanto los causados por meteoritos como los provocados por objetos enviados desde la Tierra. El estudio señala que, en este caso, se conocen detalles exactos del objeto que va a chocar, como su peso, su velocidad y el ángulo del impacto.Tener toda esa información permite a los expertos comparar los datos que obtengan con cálculos y modelos, y así entender mejor cómo se forman los cráteres y cómo se propagan las ondas sísmicas en la Luna después de un golpe. Eso convierte al evento en una especie de “prueba controlada”, algo que no suele ocurrir con los impactos naturales porque nunca se sabe todos los detalles del objeto que los produce.PUBLICIDADAdemás, la experiencia servirá para evaluar los riesgos asociados a la creciente cantidad de basura espacial en el entorno lunar, un aspecto cada vez más relevante ante el aumento de las misiones a la Luna. Según el documento, perfeccionar la capacidad de monitoreo tanto desde tierra como desde el espacio será fundamental para prevenir impactos no controlados y proteger futuras infraestructuras en la superficie lunar.Representa una oportunidad única para la ciencia planetaria y para el desarrollo de nuevas herramientas de observación, en un contexto de creciente interés por la exploración de la Luna y la gestión responsable del espacio cercano.PUBLICIDAD