Este miércoles 12 de agosto, por unos segundos y en casi 4.000 municipios de España, se hará de noche en pleno atardecer. Será uno de los mayores espectáculos astronómicos que existen, pero también de los más breves. Tendremos una ventana de apenas dos segundos (desde Derio, Vizcaya) hasta un máximo de 110 (por ejemplo, desde Navia, Asturias) para fijarnos en lo que ocurra en el cielo. Y también en la Tierra. Estos son algunos de los fenómenos que sucederán antes, durante, y después de la totalidad. Reparar en ellos nos permitirá apreciar y recordar algo que, en la Península, no sucedía desde 1905.Antes de la totalidadLos eclipses de sol ocurren cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, y suceden, de media, dos veces al año en todo el globo. Son una coincidencia astronómica: el Sol es 400 veces más grande que la Luna y, a su vez, está 400 veces más lejos que el satélite. Esto hace que, desde la Tierra, la Luna pueda cubrir exactamente todo el disco solar y produzca esta “sombra” sobre nuestro planeta.La sombra recorrerá la península Ibérica desde el noroeste hasta el sureste. También se observará como parcial en el norte del continente americano, buena parte de Europa y el oeste de África. La sombra de totalidad partirá del océano Ártico, rozará el noreste de Groenlandia y un extremo de Islandia, cruzará el Atlántico y entrará en la península Ibérica, que recorrerá de oeste a este. Para España, será un fenómeno de atardecer, y el eclipse llegará ya en sus últimas fases.A Coruña será la primera capital de provincia donde será visible: comenzará a las 19:31 y la totalidad ocurrirá a las 20:27, con un minuto y 16 segundos de duración. El último lugar donde será visible será en las Baleares, en la isla de Formentera, donde la totalidad será a las 20:33 y durará 40 segundos; el Sol se pondrá antes de que la última fase del eclipse acabe. Los cascos urbanos de Madrid y Barcelona quedan fuera de la banda. Ahí no habrá totalidad, solo eclipse parcial.Antes y después de la totalidad se podrán apreciar fenómenos únicos. Uno de ellos es el anillo de diamantes, que ocurre cuando la Luna ya se ha interpuesto casi completamente ante el disco solar y solo quedará ese fragmento final de luz directa en una pequeña zona, que recordará a un anillo que tiene un gran diamante.Unos segundos después veremos cómo el anillo se fragmenta en pequeñas bolas de luz: se llaman perlas de Baily, y se producen porque la Luna no es una esfera lisa, sino que tiene relieve, como montañas y cráteres, y los últimos rayos del Sol se cuelan por ellos. Además de producir un bonito efecto visual, estas perlas han tenido un importante valor científico para el estudio de la topografía de la Luna, como relata el IGN en su guía para ver el eclipse.La aparición de la corona solar es uno de los momentos más esperados de un eclipse de este calibre. La corona es la atmósfera del Sol, una capa que rodea la estrella y que es muy difícil de ver en condiciones normales. Curiosamente, la corona solar alcanza temperaturas de millones de grados centígrados, mucho más altas que la superficie del Sol (de unos 5.500 grados). Cuando aparezca la corona, será el único momento de todo el eclipse en que nos podremos quitar las gafas homologadas y contemplarlo sin protección.“La Luna es, en cierto sentido, el mejor instrumento para observar la corona solar que existe. Durante la totalidad, bloquea el disco solar con una precisión extraordinaria”, explica a EL PAÍS el astrónomo Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional y del Real Observatorio de Madrid. “Por eso los eclipses totales siguen siendo científicamente muy valiosos”.Sin embargo, el eclipse de este 12 de agosto tendrá lugar con el Sol muy bajo sobre el horizonte, por lo que la corona podría no ser tan nítida como en otros eclipses registrados. “La dispersión, la turbulencia y la propia extinción atmosférica pueden reducir el contraste y la definición. Desde la Comisión Científica para el Trío de Eclipses venimos advirtiendo precisamente que para observar el eclipse del 12 de agosto se necesita contar con un horizonte muy despejado hacia el oeste”, advierte Bachiller, por lo que será indispensable consultar los sitios recomendados donde la visibilidad esté garantizada.La totalidadDurante la totalidad de un eclipse, la Luna bloquea la luz del Sol y desaparece repentinamente la radiación solar, que es lo que calienta la superficie terrestre. En otras palabras, oscurecerá de golpe. “Durante la totalidad, no solo se oscurece el cielo que tenemos encima, sino que el horizonte adquiere un extraño aspecto crepuscular en todas las direcciones. Es como si estuviéramos en el centro de una puesta de sol gigantesca”, detalla Bachiller.Esta oscuridad repentina que va a generar el eclipse total solar podría cambiar el comportamiento de los animales, aunque no todos de la misma manera, ni en la misma intensidad. Según Joan Montaner, biólogo del Oceanogràfic de Valencia, “en las aves es donde más se puede observar un cambio de comportamiento”, tal y como expone a EL PAÍS. “Durante un eclipse intentan buscar refugio y se esconden para dormir y se queda todo en silencio. Tras esos dos minutos, empieza otra vez a entrar la luz del Sol y de repente empiezan a hacer el canto de cuando amanece”, señala el biólogo, un comportamiento que “se puede observar, por ejemplo, con las palomas: puede ser que dejen de volar o se posen, buscando refugio. En el monte, puede ser que las aves se metan en las copas de los árboles”.Una investigación durante el eclipse de 2017 en Estados Unidos detalla que el 75% de las especies observadas durante el evento modificó su comportamiento hacia conductas propias de la noche. “Pero no debemos imaginar que todos los animales van a reaccionar de forma espectacular”, alerta Rafael Bachiller, pues la respuesta “dependerá mucho de la especie y del entorno”.Un eclipse como el que sucederá el miércoles es una gran oportunidad para seguir investigando dichos cambios. De hecho, varios zoológicos y acuarios de toda España se han aliado para comprobar los efectos de los animales en este y los otros dos eclipses que habrá en España en 2027 y 2028. “En el Oceanogràfic vamos a observar a ocho especies diferentes que vamos a monitorizar”, detalla Montaner.El eclipse del 12 de agosto es una ocasión única para saber más sobre el comportamiento de los animales, pues un fenómeno así sucede muy pocas veces y en España vamos a poder presenciar tres eclipses en tres años. “Nosotros nunca hemos observado nada igual; puedes leer artículos, hablar con gente que sí lo ha vivido, pero al final no lo hemos vivido”, reconoce el biólogo. “Lo más esperable es la desorientación, porque los animales tampoco han vivido nunca un eclipse. Es un periodo de tiempo muy corto en el que cambia todo por completo”, añade.Más frío y “viento de eclipse”En el eclipse de Estados Unidos de 2024 se notaron descensos de entre 2 y 5 grados en la franja de la totalidad. “La temperatura no cae de golpe como si accionásemos un interruptor”, explica Bachiller, y añade que “el cambio de iluminación sí es prácticamente instantáneo, pero la respuesta atmosférica necesita un cierto tiempo”. En Estados Unidos, la máxima bajada de la temperatura o de rachas de viento se registró media hora después de la totalidad.El descenso de la temperatura puede ocasionar cambios de presión que modifiquen las circulaciones de aire próximas al suelo: es lo que se llama el “viento del eclipse”. En España, “el efecto producido por el eclipse se superpondrá al que normalmente tiene lugar al final del día”, asegura Bachiller, “por eso no esperaría necesariamente un descenso de varios grados como el que se puede observar en determinadas circunstancias durante un eclipse que ocurre con el Sol muy alto sobre el horizonte”.Durante la totalidad, si por un momento nos fijamos en otros puntos brillantes alrededor del disco, podremos ver Júpiter en la parte inferior derecha del eclipse y, siguiendo la diagonal hacia abajo, Mercurio. Hasta entonces eran poco visibles debido a la luz del día, pero el paso de la Luna por delante del Sol permitirá ver esos dos planetas, si la elevación del terreno nos lo permite.Cuando termine la totalidadSi nos hemos quitado las gafas para contemplar la corona solar –recordemos que solo durante la totalidad podemos prescindir de las gafas sin dañarnos la vista–, es el momento de volver a ponérselas para ver cómo la Luna deshace el eclipse hacia el otro lado. La secuencia se reproducirá en sentido inverso: desaparecerá la corona solar, se verán las perlas de Baily y, posteriormente, el anillo de diamantes.Otro fenómeno al que prestar atención justo después de la totalidad son las bandas de sombra. Son unas franjas muy débiles de luz y oscuridad que se mueven, y que se pueden ver en superficies claras. “En determinadas condiciones pueden observarse sobre superficies claras justo antes y después de la totalidad”, explica Bachiller.
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La totalidad durará tan solo unos segundos, pero sucederán cosas inusuales tanto en el cielo como a nuestro alrededor. Repasamos qué esperar antes, durante y después del gran fenómeno astronómico















