0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl próximo 12 de agosto, la Luna pasará por delante del Sol y durante unos minutos convertirá el día en un extraño crepúsculo. Será el primer eclipse solar total visible desde la península Ibérica desde el 17 de abril de 1912. Entonces, la totalidad apenas duró unos siete segundos en algunos puntos del país; esta vez, quienes se sitúen en la franja adecuada podrán disfrutar durante más de un minuto de uno de los espectáculos astronómicos más extraordinarios que pueden contemplarse desde la Tierra.Pero para disfrutarlo hay una regla que no admite excepciones: el Sol nunca debe mirarse directamente sin protección, salvo durante la totalidad, cuando su disco brillante queda completamente oculto por la Luna.Todo empieza mucho antes de que el cielo empiece a oscurecerse. Conviene elegir con antelación el lugar de observación consultando los mapas de visibilidad, revisar la previsión meteorológica y estar atentos a las condiciones del tráfico, porque unos pocos kilómetros o un banco de nubes pueden marcar la diferencia. Durante la fase parcial: las gafas siempre puestasTambién es el momento de comprobar el material. Las únicas gafas válidas son las homologadas conforme a la norma ISO 12312-2:2015. Antes de usarlas hay que revisar que no tengan arañazos, perforaciones o desperfectos y asegurarse de que proceden de un distribuidor fiable. Además, la garantía de uso suele ser de 3 años, así que valdrán para el eclipse de 2027 y el de 2028 incluso, según fecha de compra.Las gafas de sol convencionales no sirven, por muy oscuras que sean. Tampoco los remedios caseros, como radiografías, cristales ahumados o películas fotográficas. Si no se dispone de este material, se debe recurrir a la observación indirecta mediante la proyección de la imagen del Sol a través de objetos perforados, un método completamente seguro y recomendable para los más pequeños.Los agujeros circulares de un colador proyectan figuras de media luna en el suelo durante las fases parciales de un eclipse solarJoy Ng / NASACuando la Luna empiece a “morder” el Sol comenzará la fase parcial. Aunque la luz ambiente disminuya y el eclipse parezca inofensivo, el riesgo sigue siendo exactamente el mismo. La parte del Sol que permanece visible continúa emitiendo una radiación capaz de dañar la retina, que además no tiene receptores del dolor. Es decir, uno puede estar lesionándose la vista sin darse cuenta y descubrir las consecuencias, que pueden ser crónicas, horas después.Kit básico para disfrutar de un eclipse solar• Gafas de eclipse o visor homologado con certificación ISO 12312-2:2015 y adquirido en un proveedor fiable.• Un lugar previamente elegido, preferiblemente dentro de la franja de totalidad y con horizonte despejado.• Agua, gorra y protección solar para el calor de agosto.• Telescopio, prismáticos o cámara con filtros solares adecuados colocados delante de las lentes.• Algo de comida y batería externa para el móvil.• Una silla plegable, una esterilla o una manta para poder esperar y disfrutar del fenómeno con mayor comodidad.Durante toda esta fase las gafas deben permanecer puestas. Hay que colocárselas antes de levantar la vista hacia el Sol y no quitárselas para echar un vistazo rápido. Si además se utilizan prismáticos, un telescopio o una cámara, todos deberán llevar un filtro solar específico colocado delante de la lente. Mirar a través de ellos sin esa protección multiplica el riesgo de lesión ocular.La totalidad: segundos de observación directa seguraCuando la Luna cubra por completo el disco brillante del Sol comenzará la totalidad. Será el único instante de todo el eclipse en el que podrá retirarse la protección y contemplar a simple vista la corona solar, la tenue atmósfera exterior de nuestra estrella, normalmente invisible por el intenso resplandor del Sol. También podrán apreciarse algunas de las protuberancias solares, grandes arcos de plasma de color rojizo que sobresalen del borde del Sol, si la actividad solar lo permite.El paisaje también cambiará de forma sorprendente. La temperatura descenderá algunos grados, la luz adquirirá un tono metálico y el horizonte mostrará un resplandor anaranjado en todas las direcciones, como si el atardecer rodeara al observador. Los planetas más brillantes y algunas estrellas podrán hacerse visibles durante esos breves instantes, mientras muchas aves dejarán de cantar y otros animales reaccionarán como si hubiera llegado la noche.Pero ese momento termina tan deprisa como empieza. Instantes antes de que reaparezca el Sol puede observarse el llamado “anillo de diamante”, un brillante punto de luz que asoma por el borde de la Luna. En cuanto aparezca ese primer destello habrá que dejar inmediatamente de mirar a simple vista y volver a colocarse las gafas homologadas. A partir de ese momento, observar el Sol sin protección vuelve a ser tan peligroso como al principio del eclipse.Solo cuando la Luna abandone completamente el disco solar podrá retirarse definitivamente la protección. Es entonces cuando conviene dedicar unos minutos a revisar las fotografías, compartir la experiencia o simplemente disfrutar de haber presenciado un fenómeno excepcional. Para muchos observadores será una oportunidad difícil de repetir. Tras los eclipses solares totales de 2026 y 2027, no volverá a verse un eclipse así desde España hasta 2053.
Cómo ver el eclipse solar del 12 de agosto sin jugarse la vista
Qué hacer antes, durante y después de la totalidad para disfrutar del fenómeno con seguridad











