La noticia antes de la corrida y, por tanto, antes de la propia noticia -que fue el triunfo entusiasta y casi rotundo, a golpe de coraz�n, de Daniel Crespo con el gran lote de la muy mal enlotada y desigual corrida de El Juli-, era que Morante de la Puebla hab�a colgado el cartel de "No hay billetes" para esta su tercera cita en El Puerto de Santa Mar�a, la �nica tarde que faltaba de las cuatro con su nombre anunciado. Un p�quer hist�rico, un hito. M�xime en una plaza de semejante capacidad [10.500 espectadores]. Veinticuatro horas antes hab�a virado el viento a Sur y hac�a un calor de caldera, el recalm�n que abrasa la tierra. Los abanicos bat�an en los tendidos repletos. La felicidad no fue plena con la suerte ajena a Morante. Que firm�, sin embargo, lo mejor, demasiado pronto.Enorme trincherazo de MoranteCIRCUITOS TAURINOSEn el tiempo comprendido entre las 20.18 y las 20.24 -o sea, seis minutos-, Morante hab�a dibujado una delicatessen para abrir boca, muy suave y despacio. El toro de apertura de la corrida de El Freixo -abrochadito, fino, hechurad�simo, un cuello formidable- hac�a las cosas por abajo, gateando. A falta de un empuje cierto, una vida mayor, soltarse o salirse de la muleta, la calidad primaba, esa embestida izquierda... A las 20.18 ya citadas, un cambio de mano, precisamente por ese pit�n, se�alaba el camino como broche de un pr�logo que alumbr� tres trincherazos excelsos, anticipo de una trinchera que ser�a de otro mundo. Y, entonces, seis naturales siderales -esa muleta puesta y posada en el suelo- desembocaron en un pase de pecho que defin�a Rafael el Gallo: "El pase de pecho nace donde muere el natural". Puso MdlP la piedra angular de la obra y el c�nit a la vez, pues la sostuvo el pulso, la fe, la torer�a, las mu�ecas, pero la rica embestida no remataba, algo afligida, todo lo que el maestro propon�a con los vuelos de la pureza. Una estocada pasada, de tan lenta ejecuci�n como todo, rubric� la delicada pieza y la oreja.Natural de Manzanares al especial segundo de El FreixoCircuitos TaurinosA las 20.48, las mulillas arrastraban a un toro especial que ni la gente vio ni Jos� Mar�a Manzanares entendi� en su plenitud. O viceversa. Pitorr�n, vareado, suelto de salida y luego siempre, sus exquisiteces ven�an hechas con mimbres mansitos. Pero ese modo de volcar la cara -desde el primer lance-, reducirse, querer coger la muleta con el hocico, hollando el ruedo... Lo que necesitaba eran dos o tres m�s por serie y no tanto paseo. Pero Manzanares apost� por pasearse, la faena fue derivando, entonada, hacia la querencia, y al natural, incluso al final, qued� la sensaci�n de lo que pudo haber sido y no fue. Todav�a, si entierra la espada, tapa la cosa. Un pinchazo en la suerte de recibir, una estocada muy contraria, un descabello. Ovaci�n de consolaci�n. Del toro no se enteraron.Daniel Crespo sacudi� las dos orejas del estupendo y redondo tercero -N�tido se llamaba- con el mismo entusiasmo que hab�a desplegado en su actuaci�n. Eran las 21.20 y la plaza del Puerto hac�a sonar las palmas por buler�as para su paisano. Presidi� todo la determinaci�n -desde el quite por saltilleras- en pos del triunfo, y a veces ese calambre de la necesidad de quien apenas torea. No las posibilidades del fondo del bravo hasta la muleta, despu�s de arrollar tanto en capotes. Pero cuando Crespo prolog� la faena, en un largu�simo pase de pecho, el toro hizo as�. DC creci� sobre su mano izquierda, cuando enganch� m�s la embestida y toc� menos que cuando atac� con la derecha. Fluy� entonces el toreo al natural m�s categ�rico. Desde su verticalidad de cipr�s, jug� la mu�eca. Bram� El Puerto. Tanto con los naturales como con las bernadinas apurad�simas. Empuj� con el coraz�n por delante la estocada y, cuando se pone el coraz�n en todo, existe la recompensa.La fortuna desatendi� a Morante de la Puebla y, a la vez, le salv� en un par de momentos cr�ticos. Sobre todo, cuando al arrancar la faena a las 21.33, el torito -de tipo muy similar al anterior de su lote- se durmi� en la suerte, lo acorral� contra la barrera y escap� de milagro. De un modo m�s airoso, libr� con una serpentina el arrebolado saludo -a una mano primero, por arrebatadas ver�nicas despu�s, todo muy cerrado en tablas- y la cogida. Nada arredr� el valor de MdlP frente a semejante porquer�a de toro, con perd�n. No tanto por fuera como protest� alguna gente -que tambi�n- como por su podredumbre interna: ning�n poder, ninguna entrega, siempre durmi�ndose en la muleta. All� en los medios. Un largo esfuerzo est�ril, tambi�n con el acero. La contrariedad invadi� la expresi�n del genio.El quinto salt� con m�s cuerpo para confirmar lo raramente que se enlot� la corrida de El Freixo. Fue toro durete. Incluso en la dur�sima muleta de Manzanares. Anot� un oportuno quite de Morante -siempre tan bien colocado- a Trujillo a la salida de un par. Poco m�s entre mucha tralla por parte de los contendientes. Las agujas del reloj marcaban casi las diez, y se hab�a hecho eterno.A las 22.31, la afici�n paseaba a hombros de Daniel Crespo despu�s de cortar una oreja al buen sexto, que embisti� mejor por la mano menos buena del torero: la derecha. El entusiasmo lo presidi� todo y Crespo no se dej� nada en el tintero, a golpe de coraz�n, con el gran lote de la corrida de El Freixo.
El triunfo de Daniel Crespo a golpe de coraz�n y la contrariedad de Morante de la Puebla en El Puerto de Santa Mar�a
La noticia antes de la corrida y, por tanto, antes de la propia noticia -que fue el triunfo entusiasta y casi rotundo, a golpe de coraz�n, de Daniel Crespo con el gran lote de la...









