Que los ricos suelen invertir su dinero en excentricidades no es algo exclusivo de nuestros tiempos. En los siglos XVI y XVII, los aristócratas y la realeza europea se apuntó masivamente a una nueva moda, la de los gabinetes de curiosidades o Wunderkammer. Surgieron durante los siglos XVI y XVII, en países como Alemania, pero la moda llegó también a España.
Estas “cámaras de las maravillas” acogían objetos naturales conseguidos por exploradores y naturalistas, como minerales, fósiles y especies exóticas. Por supuesto, los objetos que más éxito e interés suscitaban eran los más raros y extravagantes. Así es como en los gabinetes de curiosidades aparecieron supuestos cuernos de unicornio o sangre de dragón. Sea como sea, disponer de una colección de este tipo era un símbolo de prestigio social y exclusividad para sus propietarios.
Con el tiempo, la moda pasó, per estas colecciones sirvieron como base para la creación de lo que serían los museos modernos de ciencias naturales. Hoy en día, en España se conservan algunos de estos gabinetes de curiosidades, así como las colecciones que surgieron en ellos y que hoy se han convertido en interesantes museos.
Gabinetes históricos conservados
No son muchos los gabinetes de curiosidades que se conservan prácticamente tal y como lucían en el siglo XVII o XVIII. Aún así, hasta nuestros días ha llegado algún espacio que mantiene intactos sus muebles y sus vitrinas de madera llenas de objetos sorprendes.








