0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa situación de los menores que cruzaron a nado la frontera que separa a España de Marruecos en Ceuta a finales de julio es ahora la principal preocupación de las administraciones y el futuro reparto de estos entre las comunidades centra la pugna política entre el Gobierno y la oposición. Entre las vías que prevé el Ejecutivo y que tanto para la administración como para algunas oenegés como Sur Acoge es la mejor, siempre y cuando haya garantías, figura que los menores regresen junto a su familia. Que los niños estén con sus padres es de sentido común y la reunificación familiar, prevista en la ley de Extranjería, es la prioridad del Gobierno, según detalló la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego. Pero en el tercer sector existen algunas reticencias.Lourdes Reyzábal es la presidenta de la Fundación Raíces, que trabaja de manera recurrente en la zona y conoce lo que sucede en Ceuta de primera mano. Por teléfono, explica a La Vanguardia que algunos menores que fueron devueltos a las autoridades marroquíes han sufrido violencia. “No debe buscarse el retorno si existe un ‘riesgo razonable’ de violación de sus derechos humanos”, señala Reyzábal, que advierte que la reunificación familiar “nunca debe consistir en la mera entrega a las autoridades marroquíes”.“La mayoría querrán quedarse en España en busca de protección y de un futuro mejor”, señala Reyzabal“Si hay deseo de retorno voluntario y las familias están localizadas, el menor debe estar bajo el sistema de protección español hasta la reunificación y esta nunca debe consistir en la mera entrega a las autoridades marroquíes por riesgo de desprotección o violencia”, expone la presidenta de la Fundación Raíces. “Nos consta que algunas niñas y niños han sido devueltos a las autoridades marroquíes y algunos relatan haber sufrido violencia”, detalla. “Según nos han informado otras organizaciones algunos niños han sido repatriados en contra de su voluntad y sin que se respete el procedimiento legalmente establecido”, agrega.La mayoría de menores quedaron al margen del circuito institucional y de los sistemas de protección públicos en un primer momento y si a principios de semana el Gobierno había fichado a unos 500, el viernes ya se contabilizaban 1.342 en el registro oficial, aunque ese número, más del doble, no se daba por cerrado. Se da por hecho que aumentará. Las oenegés que trabajan sobre el terreno hablan desde hace días de más de 4.000 menores y los sistemas de atención están saturados aunque se han habilitado dos colegios públicos hasta finales de agosto, de manera temporal, y se contempla abrir un tercero.Desde Marruecos han señalado esta semana que están dispuestos a recibir a todos sus menores de edad no acompañados si España levanta “los obstáculos judiciales y administrativos que impiden hacerlo”. Rego replicó a ello desde Ceuta y apuntó no ponen “ninguna traba”. La ministra recalcó que se garantizan los derechos de los menores y el “interés superior” de los niños. Al respecto, Reyzábal remarca también que “habrá que estudiar cada caso, poniendo en el centro de la actuación administrativa el interés superior de cada niña y cada niño” y vaticina, por su experiencia, que “en general los niños y niñas querrán quedarse en España en busca de protección y de poder construir un futuro mejor para ellos y sus familias si las tienen”.Lourdes Reyzábal, cofundadora de los proyectos Raíces y Cocina Conciencia, en una imagen de archivo PropiasEn Raíces tienen conocimiento de los que sucede y tienen contacto con algunos niños y niñas a través de sus hermanos y hermanas que están en la península y que son jóvenes que atienden, relata la presidenta de la fundación. También por los profesionales de la entidad y de otras organizaciones como la Asociación Elin o No Name Kitchen , que trabajan en Ceuta. “En Ceuta confluyen múltiples realidades que exigen atención urgente: bebés, niños y niñas marroquíes de corta edad y adolescentes de zonas fronterizas, adolescentes y jóvenes de países como Sudán, Mali... y madres con hijos pequeños. Cientos de menores se encuentran en este momento fuera del sistema de acogida, durmiendo literalmente en las calles de Ceuta o escondidos, sin comida”, denuncia Reyzábal, que apunta que en esta ocasión “se suman miles de niños y niñas que no se habían planteado migrar y que fueron arrastrados por el mensaje de que la puerta estaba abierta”. “Ese mensaje corrió como la pólvora por las redes sociales y, según algunos niños, la propia policía marroquí les animaba y les confirmaba que era así, que la frontera estaba abierta y podían pasar todos”, agrega Reyzábal.La fundación asegura que la policía marroquí alentó el cruce de la frontera, según varios testimoniosTambién el Gobierno ha hecho hincapié en que esta vez “han llegado más niñas no acompañadas y más niños muy pequeños”. Son los primeros que reciben atención.Sobre los perfiles, la presidenta de Raíces señala que “las razones que les han llevado a cruzar esa frontera son diversas”. “Hay quienes arrastran meses de tránsito plagado de violencia, huyendo de países en conflicto, niñas huyendo de matrimonios forzosos y hombres y mujeres huyendo de otras formas de violencia o persecución”. “Algunas llevaban meses, incluso años, intentando llegar a Europa para poner a salvo sus vidas y solicitar protección internacional”, concluye.Redactor de La Vanguardia y colaborador de la revista cultural El Ciervo. Cubre la actualidad política catalana desde 2017
“La reunificación familiar no debe consistir en una mera entrega de los menores a Marruecos”
La presidenta de la Fundación Raíces, Loures Reyzábal, denuncia que algunos menores han sufrido violencia a manos de las autoridades de Rabat












