Alimentado por una vocación que mamó desde la cuna, Luciano Cáceres no conoce de pausas. Tras cosechar aplausos masivos con Muerde, el actor vuelve al formato unipersonal para adentrarse en la vorágine de la urbe con Paraíso, una obra de la dramaturga española Inmaculada Alvear que desembarca este miércoles 12 de agosto en la Sala Carlos Giménez del Teatro Real.

La función se da en un contexto especial: la programación del Mercado Girart, una plataforma estratégica de las artes escénicas que convoca a curadores e itinerantes internacionales para exportar el talento nacional.

En Paraíso, Cáceres encarna a Juan Valero, un empresario implacable, racista y hegemónico que, tras recibir un trasplante de corazón perteneciente a una trabajadora sexual dominicana, ve sacudida su estructura existencial por el latido latente de una memoria ajena.

Antes de subir al escenario en Córdoba y continuar su periplo hacia España, Uruguay y Perú, el artista dialogó sobre la trastienda de este proyecto, los mandatos de género, la resistencia cultural y el oficio ininterrumpido de autogestionarse.

—¿Cuándo arrancaste con este unipersonal?