(cortesía: Jonathan Race)En entrevista con Infobae México, Abraham Baños Lozada nos habla de (Sólo) un bosque, la obra de teatro que se presenta en agosto en el Teatro Helénico de la Ciudad de México. La pieza, producción de la Coordinación Nacional de Teatro del INBAL a través de Proyecto Oso Índigo, explora la pérdida, la amistad y el ciclo de la vida mediante títeres, máscaras y un diseño escenográfico construido con madera, metal y mimbre.La historia de Abraham Baños ganó en 2023 la convocatoria Alas de Lagartija y fue publicada en 2024 dentro de la colección homónima del sello editorial Alas y Raíces de la Secretaría de Cultura. La obra se presenta los sábados y domingos de agosto a las 13:00 horas.PUBLICIDAD(cortesía: Jonathan Race)La historia sigue a dos animales: Obawi, un oso plateado que huye tras una dolorosa pérdida, y Bachi, un joven lobo gris extraviado de su manada. Cuando se encuentran, descubren que para sobrevivir al bosque —salvaje y hermoso a la vez— deben aprender a convivir.(cortesía: Jonathan Race)“(Sólo) un bosque es justamente una construcción escénica que parte de una premisa: qué pasa cuando dejamos de estar”, nos cuenta Abraham Baños . “Vemos un poco el tema de la pérdida, pero más bien sobre las transformaciones. Más allá de terminar ciclos, es continuarlos; de cómo funciona el ciclo de la vida y la muerte.”PUBLICIDADEl dramaturgo y actor describe la obra como una fábula sobre las amistades improbables: “Las soledades que se acompañan: cómo conecto un mundo que parece completamente distinto al mío con el mío, y dónde encontramos ese punto de convergencia. Sobre ese otro que tal vez no es tan distinto a mí.”(cortesía: Jonathan Race)La escritura del texto nació de una inquietud íntima. “El asunto de la escritura siempre parte de una pregunta personal sobre las cosas. Para mí era cómo me explico yo la muerte”, dice Abraham. “Yo creo que los que terminamos nuestro ciclo en este plano simplemente nos convertimos en algo más dentro del mismo. Cuando muera quisiera convertirme en un hermoso paisaje, en algo más que me recuerde que existí.”PUBLICIDADDesde esa pregunta construyó la metáfora animal. “Yo no trato de dar una respuesta contundente, sino abrir un diálogo con los espectadores, que es justo lo que hace la escena después. La dramaturgia es un punto de lectura primero, y luego viene darle vida: la escenografía, los títeres, las máscaras, nuestros cuerpos, nuestras voces.”(cortesía: Jonathan Race)Abraham Baños actúa en la pieza además de haberla escrito, lo que modifica su proceso de preparación. “Desde que escribo el texto ya estoy plasmando una percepción de mí mismo en el mundo y con el mundo”, señala. “Siempre trato de encontrar ese punto de unión entre lo que soy yo, lo que conozco, todos mis referentes, toda mi historia, y ese personaje.”PUBLICIDADEsa cercanía con el material, dice, representa un paso adelantado: “Al momento de darles vida, conociendo ya la dramaturgia, voy encontrando cosas de mí mismo en el personaje. Y también cosas nuevas, porque una cosa es la página escrita, pero al momento de darle vida y acción se encuentran otras cosas.”El elenco lo completan Gilary Negrete, Sabrina Tenopala y Andrés Torres Orozco. La dirección es de Hasam Díaz Hierro; el diseño de escenografía e iluminación, de Sergio López Vigueras; el vestuario, de Lissete Barrios; los títeres y objetos, de Humberto Galicia, y la música original, de Adriana Larragaña y Edher Corte.PUBLICIDAD(cortesía: Jonathan Race)El espectáculo estrenó en 2025 y ha recorrido varios festivales nacionales antes de llegar al Teatro Helénico. Abraham Baños describe lo que ocurre en sala: “Ves a los adultos llorando y a los niños preguntándose muchas cosas.”“Nosotros tratamos de darles esa pregunta para que se la lleven a casa y tengan esa conversación que, si bien no es tan cotidiana, es muy normal. Qué bueno que la escena tenga ese punto de partida para encaminarlos a que tengan su conversación privada”, agrega.PUBLICIDAD(cortesía: Jonathan Race)La obra está diseñada en capas para distintas edades. Las infancias que ya tuvieron contacto con la pérdida —la muerte de un abuelo, un cambio de casa, la distancia de amigos— encuentran resonancias distintas a las de los adultos, que la procesan desde un lugar más sensible con la muerte.“Cuando un espectáculo les ha llenado y les ha movido, lo difunden, y el boca a boca se vuelve algo viral, en el mejor de los sentidos. Al menos eso es lo que nos ha ayudado últimamente, porque el espectáculo tiene una fibra que sí mueve a quien lo ve.”PUBLICIDAD