La designación del próximo juez electoral de Córdoba seguirá bajo fuerte tensión política. El pliego de Guillermo Arias, primero en el orden de méritos del concurso para reemplazar a Marta Vidal, llegará a la Legislatura atravesado por los cuestionamientos de buena parte de la oposición al proceso de selección y, particularmente, por la decisión de no transmitir públicamente las entrevistas de los postulantes.
El Frente Cívico, la UCR y sectores libertarios coinciden en objetar la falta de publicidad de esa instancia, aunque con distintos matices políticos. El juecismo ya anticipó que rechazará el pliego en el recinto. La bancada que conduce Walter Nostrala, referenciada en Luis Juez, cuestionó el “secretismo” de las entrevistas que tomó el Consejo de la Magistratura y reclamó que fueran públicas, como ocurre a nivel nacional.
Por su parte, en el radicalismo todavía no existe una posición orgánica formal ante la designación. El intercambio se mantiene en apreciaciones individuales, aunque los halcones ya dejaron trascender su intención de rechazar el pliego. Matías Gvozdenovich endureció su crítica y acusó al gobernador Martín Llaryora de “peronizar la justicia”.
Según el radicalismo, la discusión no está centrada en Arias, sino en el procedimiento. En ese marco, la UCR insistió en reformar el Consejo de la Magistratura e incorporar representación opositora.







