La definición del próximo juez electoral de Córdoba ingresó en su etapa más delicada. Superada la instancia escrita, el concurso quedó reducido a 17 postulantes que deberán afrontar una entrevista personal ante el Consejo de la Magistratura, una evaluación cuya discrecionalidad ya despertó cuestionamientos de la oposición y abrió un nuevo frente de tensión entre el oficialismo provincial, la Justicia y el radicalismo.

La vacante que dejará Marta Vidal, al frente del Juzgado Electoral desde hace 28 años, es considerada una de las designaciones institucionales más sensibles de los próximos meses. El magistrado que resulte elegido tendrá bajo su órbita el control de los procesos electorales provinciales, la oficialización de candidaturas y la resolución de eventuales conflictos políticos y electorales.

La etapa final del concurso se desarrollará luego de la feria judicial de julio y estará centrada en una entrevista oral cuyos criterios de evaluación generaron fuertes objeciones. El radicalismo sostiene que se trata de la instancia más subjetiva del proceso y reclama que las exposiciones sean filmadas y difundidas públicamente, tal como ocurre en el Consejo de la Magistratura de la Nación.