La explosión de la bomba atómica sobre Hiroshima, ocurrida el 6 de agosto de 1945, no solo marcó uno de los episodios más devastadores de la historia, sino que también provocó transformaciones físicas que continúan siendo estudiadas. Detectan un aumento de actividad sísmica en un volcán de América: señales inesperadas bajo tierra alertan a los científicosDécadas después, científicos encontraron en las arenas de la bahía de Hiroshima diminutas partículas formadas durante la explosión, conocidas informalmente como “hiroshimaitas”. Estas estructuras podrían aportar información sobre el comportamiento de la materia cuando es sometida a temperaturas extremas.El hallazgo, publicado recientemente en Science Advances, fue realizado por un equipo de investigadores dirigido por el cristalógrafo italiano Luca Bindi, que analizó 34 muestras de las llamadas “hiroshimaitas”, partículas de vidrio y metal formadas a partir de la fusión, mezcla y posterior solidificación de materiales urbanos durante la detonación de la bomba atómica. Hace 81 años EE.UU. lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima.A través de microscopía electrónica y técnicas avanzadas de análisis químico, los científicos identificaron en una de estas muestras un diminuto grano metálico que corresponde a una fase cristalina hasta ahora desconocida. Las partículas estudiadas fueron recolectadas en arenas de playas cercanas a Hiroshima y se originaron cuando materiales urbanos fueron vaporizados por la enorme energía de la explosión para luego enfriarse y solidificarse rápidamente, dando lugar a estructuras que no suelen encontrarse en condiciones naturales.El lanzamiento de la bomba atómica el 6 de agosto de 1945 arrasó más de dos tercios de Hiroshima. (Archivo: 8 de septiembre de 1945) Foto: DWLa bomba atómica detonó a unos 600 metros sobre Hiroshima y generó, durante sus primeros instantes, una bola de fuego con temperaturas superiores a los 7.000 grados Celsius. El calor fue suficiente para fundir y vaporizar materiales como acero, aluminio, vidrio, hormigón, suelo y agua, que fueron incorporados a una nube turbulenta compuesta por gas ionizado, gotas de material fundido y partículas sólidas. Según los investigadores, esta mezcla se expandió y se enfrió rápidamente tras la explosión, creando las condiciones necesarias para la formación de las partículas encontradas décadas después.Una bomba atómica explota tras ser lanzada por un bombardero B-29 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos sobre Nagasaki. (Archivo: 9 de agosto de 1945) Foto: DWLos investigadores describen el fenómeno como una especie de metalurgia accidental, producida bajo condiciones de temperatura, presión y velocidad que difícilmente pueden reproducirse en una acería o en un laboratorio convencional.Los restos de la explosión permanecieron durante décadas en las arenas cercanas a Hiroshima. En 2019, un equipo de investigadores ya había documentado en las playas de la península de Motoujina una gran cantidad de esferas de vidrio, filamentos y fragmentos fundidos, interpretados como residuos generados por la detonación. Video muestra el impactante momento en que un enorme iceberg se parte en dos frente a GroenlandiaLa composición de estos materiales, caracterizada por una alta presencia de aluminio, silicio y calcio, junto con minerales que requieren temperaturas superiores a los 1.800 grados Celsius para formarse, respaldó la hipótesis de que se originaron durante un episodio térmico extremo.