Una nueva ley aviva la disputa entre el sector del ocio y los vecinos en una ciudad que tiene en el turismo unos de sus motores económicos
Berlín, una ciudad en la que los bares y clubes no tienen horarios, donde cada dueño puede decidir en función de sus intereses y clientela cuándo quiere cerrar sus puertas, debate ahora sobre una nueva ley, recientemente aprobada, que permitirá mantener abiertas las terrazas una hora más, siempre y cuando los bares y restaurantes se encuentren en lo que se ha denominado como “barrios de ocio nocturno”.
La capital alemana atrae a un gran número de turistas por su amplia y diversa oferta festiva. Solo basta con pasear por barrios como Kreuzberg, Neukölln o Friedrichshain. Pero no se compone solo de famosos clubes como el Berghain, sino también de sus bares, que con el buen tiempo despliegan sus terrazas en las aceras para atraer clientes que buscan olvidar los meses de frío. Un despliegue que en muchas ocasiones encuentra una férrea oposición de los vecinos. Concretamente, según la nueva Ley de Hostelería aprobada el pasado 2 de julio por el parlamento regional de Berlín, se podrán usar las terrazas de domingo a jueves hasta las 23:00 y los viernes, sábados y vísperas de festivos hasta medianoche en los considerados “barrios de ocio nocturno”, es decir, aquellas zonas de la ciudad en las que hay una gran cantidad de bares, restaurantes y discotecas y que registran un gran número de visitantes.









