Los hosteleros denuncian que el Gobierno municipal mantiene límites de los años noventa, pese a que los técnicos avalan la entrada de más personas

La orden del Ayuntamiento de Madrid para cerrar la discoteca madrileña Teatro Barceló ha puesto en pie de guerra al ocio nocturno de la capital. La Agencia de las Actividades, dependiente del Área de Urbanismo, ha sancionado a la sala por haber excedido en dos ocasiones el aforo permitido en 2023 —en unas 600 personas según fuentes policiales—. El cese de la actividad del establecimiento, que los más nostálgicos aún recuerdan como Pachá, se prolongará durante todo un año, en caso de que no prosp...

ere el recurso que ha presentado ante el juzgado para intentar evitar el cerrojazo. Por el momento, la clausura del Teatro Barceló ha enfrentado a los hosteleros de la ciudad con el Consistorio por unos límites de aforo que el Gobierno municipal mantiene desde los noventa, pese a que, denuncian los empresarios del ocio, los técnicos avalan la entrada de más personas.

Mismo local, mismas dimensiones, mismo número de salidas, mismo plan de evacuación, distinto aforo permitido. En Madrid, desde hace casi 30 años, el número de personas que puede albergar un local de ocio o restauración no lo determinan solo los criterios técnicos de seguridad, sino también el barrio en el que el local abre sus puertas. Los hosteleros han redoblado su campaña para acabar con esta disparidad aprovechando la revisión reciente de las normas urbanísticas por el Ayuntamiento de José Luis Martínez Almeida, pero las asociaciones vecinales temen que un aumento indiscriminado de aforos empeore los graves problemas de ruido que padecen muchos barrios.