El Consistorio abrió en noviembre un expediente de “ejecución forzosa” del cese del alojamiento sin licencia, pese a que desde hacía un año debía clausurarse
Después de siete meses, Jesús Nebreda, de 38 años, puede volver a su casa. El Ayuntamiento de Madrid cerró el pasado 19 de noviembre el hostal sin licencia que tenía encima de su vivienda en la plaza de Santo Domingo, en pleno centro, y que amenazó con costarle la vida el día de abril que se derr...
umbó encima de su salón mientras él dormía. ¿La causa? Unas obras que el empresario hotelero hizo, también de manera ilegal, con las que pudrió y sobrecargó el forjado de vigas de madera que divide el techo del domicilio de Nebreda del suelo que pisaban los turistas que se alojaban allí para pasar unos días en la capital de España. A pesar de ese incidente grave y de que sobre ese alojamiento pesa una orden de cese desde 2024, ha seguido funcionando sin interrupción hasta que EL PAÍS reveló lo ocurrido en un reportaje publicado en noviembre.
Ese mismo día pasaron dos cosas que parecen incompatibles. El delegado de Urbanismo, Borja Carabante, preguntado por la prensa, respondía que el hostal no se había cerrado porque el empresario había hecho alegaciones sobre la orden que el Ayuntamiento le dio en 2024 para clausurarlo. “Luego va la orden de precinto, pero no se había alcanzado el último extremo”, señaló ese 21 de octubre el concejal popular. Sin embargo, tal y como ha podido conocer ahora este periódico, solo unas horas después de que pronunciase esas palabras, pareció alcanzarse. La Agencia de Actividades, que depende del área de gobierno de Carabante, abrió un expediente de ejecución forzosa de esa orden de cese. O el dueño lo cerraba, o iba la Policía Local a la puerta a precintarlo, como acabó sucediendo casi un mes después, el 19 de noviembre.






