Los españoles hallaron este tubérculo que forma parte de la dieta básica mundial de cualquier persona. Pero sus orígenes trascienden el descubrimiento de América. Se calcula que el cultivo de la patata en la cordillera andina se remonta a entre 8.000 y 5.000 años antes de Cristo. Y en países como Chile se documentan hasta 400 variedades distintas. Blancas, negras, amarillas, moradas, azules, rojas... Más de la mitad de ellas proceden de la mágica isla de Chiloé.Javier Meléndez (Benavente, Zamora, 1972) conoce bien esta planta herbácea. Desde hace nueve años está al frente de la empresa Patatas Meléndez, que él y su familia pusieron en marcha en 1999. Eran agricultores en el municipio vallisoletano de Pedrosa del Rey. “Pasamos de productores a envasadores, a industriales de la patata”, recuerda. Una categoría que siempre quisieron liderar: “Fuimos los primeros en lavar la patata, en darle valor al producto, y en especializarnos en la venta a supermercados, de manera que íbamos creciendo conforme lo hacía el retail. El gran salto en facturación llegó en torno a 2013-2014”, cuando la compañía comenzó a vender su producto a Mercadona, explica el consejero delegado, que en 2017 compró las participaciones de sus padres y hermano para desarrollar la empresa en solitario.Patatas Meléndez ha disparado sus ingresos en los últimos diez años. Sus cifras casi se han multiplicado por tres: si en 2015 facturaba 44 millones de euros, en 2025 fueron 120 millones, lo que supone una cuota de mercado del 20% y el liderazgo del sector en España, asegura el directivo. Sin embargo, el año pasado supuso un varapalo para la empresa. Su volumen de negocio bajó más del 14% desde los 140 millones registrados en 2024. El motivo fue que “el sector vivió una crisis importante: hubo sobreproducción en Europa y los precios fueron bastante bajos: cayeron en torno a un 20%”, justifica Meléndez, al tiempo que señala que la producción creció un 5%, de 180.000 a 190.000 toneladas. Pero “este año el mercado se ha vuelto a regular”. Se ha plantado menos y las altas temperaturas han propiciado una producción más baja, de manera que los precios se han estabilizado en los niveles de 2024, es decir, “estamos comprando a una media de 0,50 euros por kilo”, prosigue. El consejero delegado de la empresa vallisoletana asegura que la visión estratégica y clara de liderar el sector poniendo el foco en el agricultor es la que les ha llevado a multiplicar su tamaño. “Conseguir la máxima calidad en el campo es la palanca más fuerte del éxito, al no transformar el producto. Nosotros garantizamos los márgenes a nuestros socios. El agricultor no puede perder dinero y desde 2022 contratamos el 100% de su producción y aseguramos unos márgenes de en torno al 10%, incluso si los precios están caros”. Esa es la clave para hacerse con los mejores productores (más de 50), sostiene. Más tecnología en el campoEl otro secreto del éxito, continúa, es la introducción de la tecnología en el campo y en las fábricas (tiene cuatro, en Valladolid, Cádiz, Madrid y Galicia). En 2023 invirtieron 50 millones de euros en su planta de Medina del Campo (Valladolid), su centro de operaciones, al que este año han sumado una nueva línea de producción. Meléndez explica que esta modernización se introdujo “para tratar bien el producto, como si fuese una fruta, algo que hasta entonces no se cuidaba en el sector”. Nuevos canales de agua, incorporación de inteligencia artificial para seleccionar y clasificar el producto (con la que puede lavar entre 70 y 140 toneladas de papas a la hora y envasar entre 80 y 160 toneladas), almacén inteligente.... “Una planta que nos ha hecho líderes en Europa a nivel tecnológico y esto es una gran bandera para nuestro país”, presume.Aunque las cosas no quedan aquí. Patatas Meléndez ha lanzado este año un plan estratégico hasta 2028. Su objetivo es ganar impulso exportador y diversificar. En España el consumo de patata está estancado en torno a 20 kilos por persona y año. “Con una cuota de mercado del 20%, el crecimiento natural es bastante limitado. Los productores tenemos dificultades para crecer en los hogares, donde solo aumenta a buen ritmo el consumo de producto congelado, de tortilla o de procesados”, señala. Con lo que los mercados exteriores se convierten en una baza para seguir creciendo. Hoy suman en torno al 14% de las ventas de Meléndez (frente al 9% de 2024), que sobre todo van a Polonia, Lituania, Estonia, los países escandinavos, Países Bajos y Bélgica. En 2028 la compañía aspira a que la exportación supere el 20% de la facturación. “Al ser de producto fresco, nuestra salida natural es Europa”, señala Meléndez.El ejecutivo destaca que no quieren ser una empresa únicamente española. Y de ahí que el plan estratégico prevea también la adquisición de compañías en otros países del Viejo Continente “que estén vendiendo al retail y tengan dificultades en el relevo generacional”. Patatas Meléndez ya ha ido de compras en España. En 2022 se hizo con la gallega Patatas Prado y el año pasado con la distribuidora Lorenzo Izquierdo.La tercera pata de la estrategia pasa por incorporar productos de IV gama (lavados, pelados, cortados y envasados en atmósferas modificadas para mantener su frescura) para la hostelería: “Nuestra ventaja respecto a lo que hay en el mercado, en el que se ponen conservantes con sulfitos que al hostelero no le gustan, es que hemos conseguido atmósferas naturales en las que la patata se conserva hasta 21 días. Ese va a ser un cambio exponencial en la calidad, cuya venta arrancará en 2027 tras una inversión de seis millones en la planta. Es un proyecto súperinnovador, basado en una investigación que viene de Estados Unidos”, indica Meléndez. Y, posteriormente, lanzarán la V gama (alimentos cocinados, envasados al vacío o en atmósfera modificada, y listos para consumir) también para hostelería, “lo que nos da posibilidades de exportar a Europa producto ya transformado, con una vida útil superior: de 60 u 80 días”, explica. “En dos o tres años esperamos que IV y V gama reporten 30 millones de euros de facturación”.La compañía también se ha iniciado con nuevos productos: de momento boniato y cebolla, que a penas suponen el 8% de las ventas, pero que pretenden ampliar. El 60% de su negocio procede de las grandes cadenas de supermercados, con Mercadona a la cabeza. El 15% va para la industria procesadora de patatas, el 14% la exportanción y el resto para el mercado mayorista.Los márgenes que deja la patata, según Meléndez, oscilan entre el 8% y el 10%. Es una commoditie, dice el consejero delegado, que espera poder alcanzar las 200.000 toneladas de patatas frescas vendidas este año “y nos gustaría llegar a unos 150 millones de euros de facturación para alcanzar los 200 millones en 2028”, concluye Meléndez no sin antes remarcar: “Somos un referente para España y para Europa”.