La actividad de los grupos que reclutan migrantes para Ceuta y Melilla a través de las redes sociales en Marruecos se ha vuelto menos visible, pero sigue operativa. “La red [de reclutamiento] ha sido desplazada, pero no desmantelada. La actuación policial ha degradado la observabilidad [de los grupos que fomentan la migración ilegal] más rápido de lo que ha degradado su capacidad”, concluye el informe elaborado por la empresa Golden Owl, una startup vinculada al Parque Científico de la Universidad de Alicante.Tras completar el pasado jueves un nuevo barrido de la red social Facebook, los autores de la investigación constatan que cinco de los grupos más activos en el reclutamiento de migrantes, que superaban en conjunto los 200.000 miembros, han dejado simultáneamente de operar, probablemente debido a la presión de la policía marroquí. Sin embargo, siguen activos a través de otros grupos con nombres más inocuos y, por tanto, más difíciles de detectar.Para escapar a la actuación de las autoridades, las redes de tráfico de personas han migrado hacia grupos anfitriones que, en teoría, no tienen finalidad migratoria. El estudio cita un tablón de empleo Tánger-Gueznaya, con 139.100 miembros, al que califica de “nodo principal” y “operador cabecera”, desde el que se realiza un “llamamiento de movilización inequívoco, en primera persona”, cuyo nombre de perfil es una mera demarcación geográfica. Otro grupo se denomina “jóvenes de Castillejos Ceuta” y un tercero se presenta como facilitador de “contratos de trabajo en Europa”. La ventaja de estos grupos es que no emplean las palabras clave de los dedicados específicamente a la migración, por lo que es más difícil detectarlos. También es más complicado cerrarlos porque se trata de grupos legítimos dedicados a actividades legales. Además, su audiencia es el público diana de los reclutadores de migrantes: jóvenes desempleados de 18 a 25 años, muchos de los cuales nunca se apuntarían a un grupo específicamente destinado a emigrar. Las redes de reclutamiento actúan a dos niveles. Hacia fuera, un escaparate público en Facebook. Hacia dentro, grupos cerrados en WhatsApp a los que solo se accede previa invitación. El informe alerta de que personas que declaran no saber nadar se postulan para intentar entrar en Ceuta y que también se han detectado casos de mujeres que invitan a chicas a acompañarlas desde ciudades tan lejanas como Agadir, a 1.100 kilómetros de la frontera. Otros grupos llaman a desviarse a la segunda ciudad española del norte de África, Melilla, en teoría menos vigilada, e informa de la llegada de grupos a la vecina población marroquí de Nador, “con instrucciones explícitas de no acatar las órdenes de las fuerzas de seguridad”.“La escala de la evasión a la confrontación es nueva y es el cambio más grande en la amenaza”, advierten los autores del estudio, quienes reconocen no obstante que no tienen noticia directa de estas instrucciones, solo por referencias en la prensa marroquí. Mientras que antes el eje Nador-Melilla era receptor de reenvíos desde Ceuta, ahora “es el objetivo principal designado”, añaden, por lo que recomiendan ampliar la monitorización a esta última ciudad y también a los puertos de salida desde Argelia.Las redes sociales están llenas de mensajes de búsqueda de familiares y amigos desaparecidos en su intento de entrar en Ceuta, con etiquetas en árabe y español para intentar llegar a audiencias hispanohablantes; y también de fotos de niños ante la comisaría de la ciudad española, lo que constituye “a la vez un servicio de localización de familiares y el anuncio más eficaz posible de la ruta del menor no acompañado”, deducen los autores de la investigación. Tampoco faltan los avisos sobre el riesgo de repetir un asalto como el del 30 de julio, con frases como: “¿Sabéis lo que estáis haciendo? Estáis sacando a niños pequeños... así mueren los chicos".Pese a ello, los autores del estudio creen que “sigue siendo probable” que se produzca un nuevo intento de entrada masiva en Ceuta en torno al 15 de agosto, cuya convocatoria ha proliferado en las redes sociales marroquíes en las últimas semanas, aunque consideran “improbable” que alcanzara la escala de hace diez días, cuando irrumpió en la ciudad una muchedumbre de 72.000 personas, según cifras oficiales. Y advierten: “la probabilidad de que el esfuerzo aterrice en algún lugar distinto a las playas de Fnideq [Castillejos] ha aumentado de forma material”.En definitiva, el cierre de los grupos más activos en la campaña de reclutamiento de migrantes “eliminó las mayores audiencias de la campaña, pero no su capa organizativa, que nunca estuvo en Facebook”. Desaparecieron los espacios más visibles y fáciles de monitorizar, advierte, y se empujó el tráfico hacia grupos de interés general, no específicamente dedicados a la emigración, en los que “es mucho más difícil detectar” estas operaciones. “La monitorización por identificación de grupo ya no basta. Como la red [de reclutamiento] se alojará en cualquier grupo marroquí grande y poco modrado, la detección debe fijarse en el lenguaje y no en el espacio”, subraya.
Un barrido de las redes sociales marroquíes advierte de que la recluta de migrantes se ha vuelto menos visible pero sigue activa
El cierre de los grupos proemigración en Facebook los ha hecho mudarse a otros en apariencia inocuos donde son menos detectables












