Una red de radiotelescopios y sensores sísmicos rastrea la basura espacial en tiempo real, mostrando un mapa digital que indica los escombros orbitales alrededor de la Tierra (Imagen Ilustrativa Infobae)Mientras resuenan los ecos del pedazo de cohete de SpaceX que esta semana impactó en la Luna tras deambular en su órbita por un año tras una misión en 2025, la preocupación por la basura espacial crece a medida que miles de satélites, cohetes y fragmentos orbitan la Tierra a velocidades que superan los 27.000 kilómetros por hora. En este escenario, científicos e ingenieros buscan formas innovadoras para detectar, rastrear y anticipar riesgos tanto en órbita como durante el reingreso de estos restos a la atmósfera. En los últimos meses, dos avances tecnológicos rompieron paradigmas: el uso exitoso de radiotelescopios para seguir desechos en la órbita geoestacionaria y la implementación de sensores sísmicos terrestres para localizar objetos que caen casi en tiempo real.PUBLICIDADUn equipo internacional, compuesto por ingenieros del Laboratorio Lincoln del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), la Universidad de Birmingham y el radiotelescopio de Jodrell Bank en el Reino Unido, presentó resultados inéditos en la observación de basura espacial a gran altitud.El proyecto, denominado Radar Multiestático de Línea de Base Larga (LBMR), demostró que es posible aprovechar radiotelescopios para captar y analizar los ecos de radar reflejados por fragmentos de escombros en órbitas tan altas como la geoestacionaria, a 36.000 kilómetros de la superficie. “Es la primera vez que se hace algo así”, destacó Simon Garrington, director asociado de Jodrell Bank.PUBLICIDADLa basura espacial incluye satélites inactivos, etapas de cohetes abandonadas, fragmentos dispersos por colisiones y millones de pequeñas partículas como escamas de pintura. Si bien la mayor parte se concentra en la órbita baja terrestre (LEO), donde los radares convencionales funcionan de manera eficiente, los objetos en órbitas más altas, como la geoestacionaria (GEO), han resultado mucho más difíciles de rastrear. En la GEO se encuentran satélites meteorológicos y de comunicaciones críticos, y un solo impacto puede dejar inutilizado un aparato esencial para la vida moderna.Ingenieros lograron rastrear basura espacial en la órbita geoestacionaria usando radiotelescopios como el de Jodrell Bank y tecnología de radar avanzada