Molestias como presión en el pecho o malestar digestivo pueden ser señales de conflictos emocionales que buscan una vía de expresión a través del cuerpo (Imagen Ilustrativa Infobae)El cuerpo puede convertirse en el principal vehículo de expresión para emociones y conflictos internos no verbalizados. Según especialistas, existe una relación directa entre el malestar psíquico y la manifestación de síntomas físicos, fenómeno que se observa tanto en la consulta clínica como en situaciones cotidianas.El psiquiatra Diego López de Gomara, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), explicó en diálogo con Infobae que “el cuerpo no es simplemente un organismo biológico; es también un lugar donde se inscribe nuestra historia”. PUBLICIDADEl experto remarcó que muchas personas creen haber superado situaciones difíciles, como un conflicto, una pérdida o una preocupación, pero aquello que no pudo ponerse en palabras busca otra vía de expresión. Según el especialista, “el cuerpo puede convertirse en ese escenario donde se representan vivencias que no logran ser dichas”.Especialistas explican que el cuerpo puede manifestar síntomas físicos cuando existen emociones o conflictos no expresados verbalmente (Imagen Ilustrativa Infobae)No obstante, López de Gomara advirtió que “no todo síntoma físico tiene un origen psicológico”. El profesional subrayó la importancia de no atribuir automáticamente cualquier dolor o molestia a causas emocionales. PUBLICIDAD“Es importante aclararlo. Pero sí sabemos que la vida emocional puede influir en el modo en que vivimos el cuerpo; puede intensificar molestias o incluso dar una forma corporal a un sufrimiento que todavía no ha podido ser dicho”, agregó López de Gomara. Esta influencia de lo emocional sobre lo físico se observa en múltiples cuadros, desde molestias digestivas hasta dolores musculares, insomnio o palpitaciones.El especialista sostuvo que cada persona responde de manera particular ante el estrés, las preocupaciones o los conflictos emocionales. “El cuerpo tiene su estilo propio”, describió López de Gomara. PUBLICIDADAlgunos individuos presentan tensión en la nuca, otros manifiestan insomnio, problemas digestivos o palpitaciones. Frente a una misma situación, las respuestas físicas pueden ser opuestas. Por esa razón, el psiquiatra indicó: “No existe una traducción automática que permita afirmar que tal dolor significa tal conflicto. Un mismo síntoma puede tener sentidos muy diferentes según quién lo experimente y en qué momento de su vida aparezca”.La búsqueda de espacios de calma, como paseos al aire libre, pueden ayudar a encontrar alivio cuando el cuerpo expresa lo que la mente no logra poner en palabras (Imagen Ilustrativa Infobae)En la vida cotidiana, es frecuente observar cómo el cuerpo reacciona ante situaciones de tensión emocional. El nudo en la garganta previo a una conversación difícil, la presión en la boca del estómago al pensar en una deuda pendiente, el dolor de cabeza tras un día de estrés o la contracción muscular al regresar a casa con preocupaciones acumuladas son ejemplos de la manera en que el cuerpo toma la palabra cuando la mente permanece en silencio.PUBLICIDADLa psiquiatra y psicoanalista Alejandra Gómez, coordinadora del Departamento de Psicosis de la APA, aportó a Infobae que “estos conflictos pueden llegar a manifestarse a través de los síntomas corporales, por ejemplo, las parálisis histéricas que Freud describe a fines del siglo XIX e inicios del XX”“Aquí lo inconsciente reprimido retorna a través del cuerpo, expresándose como parálisis, anestesias, dolores sin causa orgánica”, agregó Gómez. Y sumó que también puede manifestarse a través del cuerpo una gran cantidad de angustia sin posibilidad de simbolización. “Tenemos aquí el consignado ‘ataque de pánico’ con modalidades sintomáticas varias, que dan cuenta”, explicó la especialista.PUBLICIDADEl proceso terapéutico y las técnicas de relajación contribuyen a que las personas puedan simbolizar sus emociones y reducir síntomas físicos asociados al malestar psíquico (Imagen Ilustrativa Infobae)La lista de señales físicas asociadas a conflictos emocionales es amplia. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la tensión muscular, los problemas digestivos, la taquicardia, la sudoración, la fatiga y la falta de aire. Gómez puntualizó que estas expresiones de conflicto o de grandes montos de angustia escapan a la posibilidad de poner en palabras un conflicto profundo: “Son indicadores de un sufrimiento oculto, ni el sujeto lo conoce ni tiene acceso a la palabra”. En muchos casos, la persona consulta a diferentes médicos, se somete a estudios y espera una explicación precisa. Cuando los resultados no arrojan ninguna causa orgánica, la frustración puede incrementarse.PUBLICIDADEl psiquiatra y profesor emérito Juan Eduardo Tesone, también miembro titular de la APA, explicó a Infobae que “cuando los conflictos son negados o banalizados por la persona, es el cuerpo que comienza a ‘hablar’”. Tesone detalló que el cuerpo lo hace a través de síntomas corporales que suplantan a los psíquicos. Entre las manifestaciones posibles, el especialista mencionó la fibromialgia, los broncoespasmos, la colitis, las contracturas, las lumbalgias y afecciones en la piel.PUBLICIDADPara Tesone, resulta esencial considerar al ser humano como una “unidad cuerpo-psique”. El especialista detalló que ni el psiquismo ni el cuerpo se expresan de manera autónoma. Por ese motivo, se habla de síntomas a predominio psíquico o a predominio somático. Tesone señaló que el objetivo es “psiquiquizar” el conflicto, es decir, que sea vivido como conflicto psíquico: “Aunque suena paradójico, es ‘preferible’ que se neurotice, lo cual significa una mayor capacidad de simbolizar los conflictos, alcanzando una posibilidad metafórica que proteja al cuerpo”.PUBLICIDADLa interacción entre mente y cuerpo es clave en la aparición de síntomas físicos vinculados a emociones no expresadas, destacan expertos (Imagen Ilustrativa Infobae)Los cuadros en los que el cuerpo refleja conflictos emocionales no siempre resultan sencillos de identificar. Los expertos consultados por Infobae coincidieron en que muchas personas buscan alivio a través de consultas médicas, estudios y tratamientos. El abordaje interdisciplinario permite descartar causas orgánicas y, en caso de ser necesario, iniciar un tratamiento psicológico o psiquiátrico orientado a la identificación y elaboración del conflicto subyacente.López de Gomara advirtió que la tendencia a “silenciar” los problemas emocionales es frecuente. “Hay quienes prefieren no hablar de sus emociones y otros las esconden bajo rutinas, silencios o distracciones. Pero el cuerpo sigue ahí, recordando que lo que no se dice no desaparece”, sostuvo el psiquiatra. En este sentido, el proceso terapéutico busca que la persona logre simbolizar sus conflictos y emociones, transformando el sufrimiento físico en una elaboración psíquica que facilite el bienestar integral.El trabajo de los profesionales de la salud mental apunta a acompañar a quienes atraviesan estos cuadros, ayudando a que puedan poner en palabras lo que hasta ese momento se expresó a través del cuerpo. No existe una única receta para transitar este proceso. Algunas personas encuentran alivio en la palabra, otras en la música, en el arte o en el contacto con la naturaleza. La búsqueda de apoyo profesional, la confianza en alguien cercano o la expresión creativa pueden abrir caminos hacia la comprensión y el alivio del malestar.La interacción compleja entre mente y cuerpo plantea interrogantes en la clínica diaria. Los especialistas de la APA enfatizaron la importancia de una mirada integral y de la colaboración entre diferentes disciplinas de la salud. Solo a través de una evaluación cuidadosa y personalizada es posible diferenciar entre síntomas con origen orgánico y aquellos que responden a conflictos emocionales. El reconocimiento de esta trama entre lo físico y lo psíquico permite avanzar en tratamientos más efectivos y ajustados a las necesidades de cada persona.