Dolores físicos que no encuentran una explicación médica clara, cansancio extremo pese a estudios normales, molestias que persisten aunque "todo dé bien". Para la médica psiquiatra Pia Lobo, muchas veces el cuerpo expresa aquello que no pudo ser procesado emocionalmente. A eso se lo conoce como somatización."Cuando lo que duele no encuentra palabras, muchas veces se expresa a través de síntomas físicos", señala Lobo, retomando una idea del psiquiatra español Luis Rojas Marcos, referente internacional en salud mental y bienestar.Según explica, lejos de significar que "no haya nada", la somatización implica que existe un malestar real que encuentra una vía de expresión corporal. "El cuerpo no falla; al contrario, asume un rol activo", afirma.Cuando el cuerpo pone el frenoLobo sostiene que muchas veces el cuerpo "se transforma en la única vía posible para expresar lo que quedó pendiente": estrés sostenido, ansiedad normalizada, duelos postergados, exigencia excesiva o conflictos emocionales no elaborados.Suscribite a Buena VidaCada quince días, Florencia Cunzolo te cuenta lo último para cuidar tu salud y sentirte bien. Registrate acá. "Cuando la mente sigue funcionando como si nada, el cuerpo se ve obligado a poner el freno", advierte.La somatización puede manifestarse de distintas maneras: dolores musculares, cefaleas, molestias digestivas, palpitaciones o agotamiento extremo. Pero, según la especialista, hay algo que suele repetirse en muchos pacientes: la sensación de desconcierto."Lo común no es el síntoma en sí, sino la experiencia de estudios normales, explicaciones incompletas y la sensación persistente de que algo pasa", explica.No todo síntoma es un trastornoLa psiquiatra aclara que no toda somatización implica necesariamente un trastorno mental. En muchos casos, se trata de respuestas transitorias frente a momentos de sobrecarga emocional o estrés."El problema aparece cuando este modo de expresión se vuelve persistente, ocupa un lugar central en la vida cotidiana y empieza a limitar el funcionamiento, el bienestar o el disfrute", indica.En ese sentido, destaca que la mirada actual de la psiquiatría cambió respecto de cómo se entienden estos cuadros.La nueva mirada de la psiquiatríaLobo explica que, según el DSM-5 (el manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales), hoy ya no se piensa únicamente en síntomas "sin explicación médica"."El foco está puesto en el impacto real que esos síntomas tienen en la vida de la persona y en la forma en que son interpretados y vividos", señala.En los llamados trastornos de síntomas somáticos, explica, el sufrimiento físico existe, pero también la angustia emocional asociada."No es el síntoma aislado lo que más incapacita, sino la relación que la persona establece con ese síntoma", sostiene.Este enfoque, agrega, permite abandonar la idea de que los problemas son "o del cuerpo o de la mente"."La ausencia de una explicación médica clara no invalida el síntoma, y la presencia de una enfermedad física no excluye un componente emocional relevante. Cuerpo y mente funcionan juntos, influyéndose mutuamente", afirma.Señales de alerta para no ignorarPara Lobo, hay ciertos indicadores que conviene observar antes de que el malestar se vuelva crónico.Menciona, por ejemplo, síntomas físicos que se repiten o cambian de lugar, molestias que aparecen en momentos de mayor exigencia emocional, cansancio que no mejora con el descanso o malestares que empiezan a afectar el trabajo, los vínculos o la vida cotidiana."El cuerpo aparece como el último recurso para decir hasta acá", resume.Y remarca la importancia de registrar esas señales a tiempo: "Escuchar estas señales puede evitar que el malestar se vuelva crónico".Escuchar el cuerpo como forma de cuidadoLa psiquiatra sostiene que la somatización puede abordarse y que el objetivo no pasa únicamente por eliminar el síntoma. "No se trata de hacerlo desaparecer, sino de comprender qué viene a señalar", explica.Según detalla, un abordaje integral suele incluir evaluación médica y un espacio terapéutico que permita poner en palabras aquello que el cuerpo está expresando.También considera importante generar momentos para bajar el ritmo y salir del modo automático."Descansar sin culpa, disfrutar una comida, una conversación o una pausa real son formas de volver al registro del presente", sostiene. Y concluye: "Cuando aprendemos a escuchar al cuerpo, empezamos a cuidarnos de verdad".***➪¿Tenés alguna duda sobre salud y bienestar que te gustaría que abordemos en notas de la sección? Escribinos tu consulta a buenavida@clarin.com