Cartas desde el subsueloLos a�os, lejos de suavizarnos, nos pueden incomodar y convertirse en una lija que fricciona contra aquello que nos roza a diarioActualizado Viernes,

agosto

23:11Te escribo desde mis (casi) 49 a�os hasta tus 69, la cifra de los ensalzamientos er�ticos cantados por Serge Gainsbourg y Jane Birkin. Entre t� y yo hay una distancia relativa: unos 20 millones de kil�metros. Tampoco es para tanto. La edad, para m�, son puntitos de luz situados en un mapa imaginario de constelaciones. Ese viaje intertemporal es el �nico que nos alcanza a todos por igual, siempre que sorteemos los obst�culos y sobrevivamos bajo el acecho lacerante de la probabilidad.�ltimamente has retransmitido tus ideas sobre las cosas desde el cabecero de tu cama. A veces con chispa, sentido y sensibilidad. Tambi�n veo tus labores ligadas al voluntariado, ese empe�o loable por construir un lugar un poco mejor. Est�s en ese tramo vital -en el que yo acabo de entrar- donde uno deja de ser el foco para convertirse, de alg�n modo, en espectador del mundo.Hace unos d�as se hizo viral un v�deo tuyo por las cr�ticas lanzadas a Rosal�a. Lo cierto es que el Rosal�asplaining se ha convertido en el d�a de la marmota. Quiz� no fuera tanto el fondo como la forma: la dureza, el descarnamiento. Tampoco creo que ella pretendiese emular a una primera bailarina del Ballet de Varsovia.El v�deo provoc� revuelo medi�tico y lo borraste, evitando as� m�s sarpullidos. Ni unos ni otros escapamos al escrutinio constante y al an�lisis de las redes sociales sin apenas metabolizar. Y ese es el problema. Si algo nos proporciona el tiempo estanco en horizontal -y espero que la edad pueda devolv�rnoslo- es, precisamente, la capacidad curadora de la memoria. En otras palabras: ojal� nuestras acciones conservaran los poderes retroactivos de anta�o.Tiempo para pensar, tiempo para aburrirse. Todo aquello que la velocidad de la fibra nos arrebata a cada instante. Nadie est� libre de tropezar con la punta de la zapatilla. El tiempo y el modo off son dos eficaces v�as para la reflexi�n. �Y qu� es la edad sino una suma de tiempo en progresi�n que nos conduce a un espacio donde, quiz�, tengamos la opci�n de cuestionarnos en profundidad, revisar nuestras acciones y qui�n sabe si poder salvarnos?Ahora he entendido, porque tambi�n tengo ya un pie m�s all� de Ori�n, que los a�os, lejos de suavizarnos, nos pueden incomodar y convertirse en una lija que fricciona contra aquello que nos roza a diario. Siento que, por primera vez, la vida comienza a molestarme. La experiencia puede regalarnos conocimiento, pero no nos hace inmunes a la aspereza.Tengo claro como Julian Barnes, que la vejez puede ser un territorio hostil. El escritor ingl�s, que a sus 77 a�os se encuentra en una posici�n m�s lejana que nosotros y cuyo �ltimo libro, Despedidas (Anagrama, 2026), recomiendo, ha anunciado que ser� el �ltimo porque as� lo ha decidido. Como �ltimo es tambi�n ese periodo dif�cil, en el que niega la falsa serenidad que suele atribu�rsele y donde uno suele enfrentarse a lo que crey� ser, a sus ideas y, sobre todo, a su memoria.Tal vez lo del otro d�a no haya sido m�s que un traspi� puntual, sin mayor importancia. Dejemos que la Rosal�a camele con su tut�. Desde esta vista, tan fant�stica y tan peque�a a la vez, todos contemplaremos, en el mismo instante, el mismo mapa cuando una estrella se alinee con nosotros y la luna.Te saluda una mujer de otra galaxia.