�Se acab� aquello de subir a Galicia en verano y ponerse morado de marisco por dos duros�, sentencia el empresario hostelero Rodrigo Lojo. Al frente de dos restaurantes especializados en producto del mar en Pontevedra y de la peque�a conservera gourmet Roi&Co, contempla desde primera l�nea el final de una �poca. El marisco gallego conserva una �calidad extraordinaria�, pero ya no llega a las mesas con la abundancia de antes. Determinadas especies escasean, abastecerse exige cada vez m�s esfuerzo y los precios avanzan al mismo ritmo, con �subidas que llegan hasta el 20%� en bivalvos como la almeja o el berberecho. �Hemos entrado en una nueva realidad. Ahora s�lo queda tener paciencia�, advierte.El mismo diagn�stico resuena en todos los eslabones del sector, desde quienes faenan en las r�as hasta quienes pesan el g�nero en las lonjas o lo depuran. Y lo hace precisamente cuando Galicia encara uno de los veranos de mayor presi�n tur�stica de los �ltimos a�os, con la previsi�n de volver a batir r�cords de visitantes, el eclipse total del pr�ximo 12 de agosto llamado a convertirse en uno de los grandes escaparates de la temporada y el A�o Santo Compostelano ya en el horizonte. M�s comensales, en definitiva, para una despensa marina que lleva tiempo encogi�ndose.El desequilibrio se aprecia ya con nitidez en el Mercado de Abastos de Santiago de Compostela, donde miles de viajeros se detienen estos d�as ante unas vitrinas que mantienen intacto su poder de seducci�n, aunque obliguen a rascarse cada vez m�s el bolsillo. Desde su puesto, Mari Carmen Ramos se�ala una almeja babosa de buen tama�o -una de las variedades m�s apreciadas-, y traduce el encarecimiento en una cifra. �Ahora, una pieza as� pasa de los 45 euros el kilo, cuando lo normal era encontrarlo por unos 30. Es una subida enorme�, explica.La falta de g�nero aut�ctono ha obligado adem�s a completar los mostradores con partidas procedentes, sobre todo, de Portugal y Escocia. La apariencia de abundancia se mantiene, pero bajo el hielo queda cada vez menos producto capturado en la comunidad. �Dependiendo de la especie, resulta imposible encontrar cantidades suficientes en nuestras r�as. Del marisco de concha que se vende en los mercados, apenas un 30% es gallego, y en el caso del berberecho no llega ni al 5%�, calcula Ramos.Mejillones en Roi&Co.La escasez, que ven�a agrav�ndose desde hace a�os, se recrudeci� el pasado invierno, cuando un devastador tren de borrascas castig� el litoral, provocando mortalidades hist�ricas de hasta el 90% en algunos bancos de moluscos. La magnitud del episodio fue tal que el propio Gobierno auton�mico se vio obligado a activar un plan de rescate extraordinario dotado con casi 23 millones de euros para el sector y a firmar convenios con hasta 17 cofrad�as con la esperanza de regenerar cuanto antes las zonas m�s afectadas.Pero las r�as no entienden de calendarios administrativos ni ofrecen soluciones inmediatas. �Quienes llevamos toda la vida dedicados al mar sabemos que volver a lo de antes, tal y como est�n las cosas, es imposible. A corto plazo no vamos a conseguir nada. El ecosistema necesita recuperar sus ciclos y puede tardar a�os en restablecerse�, sostiene Antonio Otero, vicepatr�n mayor de O Grove, en Pontevedra.Y ni siquiera esa lenta regeneraci�n resolver�a por s� sola el problema. Mientras los bancos pierden capacidad productiva, el oficio se queda tambi�n sin manos. En su p�sito, por ejemplo, han pasado de rondar los 600 socios en 2014 a no alcanzar hoy los 400, un retroceso que Otero atribuye a la �falta de relevo generacional� y a una burocracia �cada vez m�s asfixiante�. �Parece que hay una pol�tica para terminar con los pocos que quedamos dedicados a la pesca artesanal. En el mejor de los casos, nuestras embarcaciones llevan cinco personas y muchas salen con una o dos. No puedes pedirle a un equipo tan peque�o que gobierne el barco, atienda la faena y, al mismo tiempo, est� pendiente de permisos, ayudas y normas cada vez m�s restrictivas�, lamenta.Rodrigo Lojo, pontevedr�s especializado en producto del mar.Entre las exigencias que considera m�s dif�ciles de cumplir figura la obligaci�n de llevar las capturas pesadas antes de tocar tierra, una tarea que califica de �inasumible� en plena campa�a. �No hay personal para hacerlo�, insiste. El resultado es una pinza que se cierra por ambos lados: �Se han juntado los dos extremos: hay menos gente pescando y cada vez m�s bocas comiendo�.En O Grove, como en tantas otras cofrad�as, los estragos del invierno han obligado adem�s a las mariscadoras a acogerse al paro hasta el pr�ximo a�o, a la espera de nuevos muestreos que permitan comprobar si los bancos han recuperado la densidad y la talla comercial necesarias para retomar la actividad. En Cabo de Cruz (La Coru�a), el panorama apenas cambia: s�lo cinco embarcaciones contin�an saliendo a faenar y regresan con alrededor de cuatro kilos diarios de almeja jap�nica y apenas medio kilo de fina por barco, unas capturas que, seg�n reconocen desde la propia entidad, �no dan ni para pagar la gasolina�.Con la pesca bajo m�nimos y la demanda al alza, la pregunta cae por su propio peso: �Habr� marisco gallego para todos este verano?Lojo, que ya tiene pr�cticamente colgado el cartel de sold out para toda la temporada en sus restaurantes, evita el alarmismo. �Estamos a mediados de julio y todav�a no nos hemos encontrado ni una sola vez con que quisi�ramos comprar algo y no pudi�ramos conseguirlo. Sigue habiendo acceso al producto, pero para quien est� dispuesto a pagarlo�, reconoce.El perfil del visitante ofrece, al menos, cierto alivio a la hosteler�a. Seg�n sostiene, el turista que llega a Galicia ha cambiado en los �ltimos a�os y est� cada vez m�s dispuesto a pagar por una experiencia gastron�mica de alto nivel. �El cliente que viene de fuera busca cada vez m�s calidad y entiende que un producto extraordinario, que adem�s atraviesa un momento complicado, tiene un precio acorde�.Con todo, aunque el marisco de concha ser� el que m�s castigue el bolsillo, las cocinas a�n conservan margen para sortear la escasez sin rebajar la carta. �No hay que limitarse a la almeja o al berberecho. La temporada del pulpo acaba de empezar y viene muy bien, y tambi�n tenemos n�cora o centolla de much�sima calidad a precios similares a los de otros a�os. Habr� menos libertad para elegir a capricho, pero no faltar�n alternativas para quien est� dispuesto a dejarse aconsejar�, explica.La recuperaci�n, en cualquier caso, no ser� inmediata y la presi�n sobre los precios amenaza con prolongarse durante los pr�ximos a�os. Lojo reclama �control, trazabilidad, autocontrol y regeneraci�n�, adem�s de respeto por unos ciclos biol�gicos que no admiten atajos. �No existe una varita m�gica. Puedes resembrar las especies, pero si las retiras en el primer desove, solo consigues reponer lo que hab�a. Para recuperar las poblaciones tienen que pasar varias campa�as�, advierte. La responsabilidad, insiste, corresponde a todos, desde quienes trabajan los bancos hasta quienes comercializan el g�nero y quienes finalmente lo consumen.El litoral gallego ya ha sobrevivido a otros temporales, cierres y temporadas de escasez, aunque pocas veces hab�a tenido que afrontar una combinaci�n semejante de visitantes al alza, profesionales a la baja y bancos tan castigados. As� que, quien llegue este verano so�ando con una fuente interminable de almejas quiz� deba hacer caso al camarero y pedir pulpo, n�cora o centolla. Tampoco parece el peor de los sacrificios.
El marisco gallego afronta su verano m�s dif�cil: "Se acab� aquello de ponerse morado por dos duros"
«Se acab� aquello de subir a Galicia en verano y ponerse morado de marisco por dos duros», sentencia el empresario hostelero Rodrigo Lojo. Al frente de dos...






