Desde un antiguo tratado de amistad hace más de dos siglos hasta la autopista Donald J. Trump en el Sahara, la relación entre Marruecos y Estados Unidos siempre ha sido especial.
El rey marroquí Mohamed VI renombró esta semana en honor al presidente estadounidense una vía de más de 1.000 kilómetros que se adentra en el Sahara Occidental, en un aparente agradecimiento por el apoyo de Trump a la soberanía de Rabat sobre este territorio en disputa.
Esto ocurrió poco después de que más de 70.000 personas irrumpieran desde Marruecos en la ciudad española de Ceuta, dejando al menos 140 muertos en ambos lados de la frontera y una grave crisis migratoria.
La reacción del gobierno estadounidense a este suceso dejó patente su cercanía con el reino alauita.
Trump describió lo ocurrido como una “catástrofe” similar a “la invasión de un país”, el Departamento de Estado responsabilizó a las políticas migratorias del gobierno español de Pedro Sánchez y la Casa Blanca culpó a las “políticas globalistas de extrema izquierda”.














