Al llegar a la adolescencia, el comportamiento de los niños puede cambiar. La pubertad, el cerebro aún en desarrollo y las nuevas presiones sociales se presentan de forma simultánea, provocando un torbellino de emociones. En este contexto, el bienestar emocional no es algo superficial, es una necesidad vital.

Se estima que, en todo el mundo, uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años (el 14,3%) padece algún trastorno mental, pese a que muchas veces estas afecciones no reciben el reconocimiento y el tratamiento que requieren, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En España, el 41% de los adolescentes confiesa haber sufrido problemas de salud mental en el último año.

Un escenario que invita a la reflexión y al debate, como lo ha hecho el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz en la “VI Jornada de Psiquiatría basada en el paciente”. Porque, en la compleja red de la vida de un joven, su salud mental ocupa un lugar central y su atención también.

Detección precoz del malestar emocional en los adolescentes

La adolescencia es una época de cambios rápidos, formación de la identidad y desarrollo emocional. Los problemas de salud mental durante esta etapa pueden ser particularmente complejos. Muchos adolescentes lidian con traumas, ansiedad, depresión, conflictos familiares o dudas sobre su identidad, a menudo todo a la vez.