Este lunes, El Confidencial reportaba que Guardia Civil y Policía Nacional están analizando las imágenes de la entrada masiva en Ceuta para tratar de identificar hipotéticos yihadistas que hubieran aprovechado el colapso de la frontera para colarse en territorio nacional. En las próximas horas, nuevos equipos de las fuerzas del antiterrorismo español se desplegarán personalmente en Ceuta para, entre otros, una investigación más a fondo. No se conoce, por el momento, ninguna identificación positiva de posibles terroristas entre los que cruzaron la frontera, una brecha que no tiene por qué haberse producido. Pero la posibilidad existe y es especialmente peliaguda, alimentada por uno de los grandes puntos calientes que más quebraderos de cabeza está dándoles en los últimos dos años a las autoridades antiterroristas españolas, según confirman a El Confidencial fuentes de la Policía Nacional: el extraño resurgimiento del Estado Islámico... en Somalia. Un país del Cuerno de África, a más de 6.000 kilómetros de las costas españolas y que, sin embargo, supone una "amenaza real y más grave que hace años", según señala una fuente de las agencias antiterroristas españolas. TE PUEDE INTERESAR Marruecos tiene algo que ver. A principios de año, las autoridades regionales de Puntlandia (Somalia) publicaban los rostros del último puñado de jefecillos del grupo terrorista Estado Islámico detenidos en una operación militar. La mayoría eran de nacionalidad etíope. Pero la segunda nacionalidad más numerosa era la marroquí. ¿Y qué hacen tantos marroquíes en Somalia, uno de los países más pobres del mundo, devastado por la guerra civil y el terrorismo desde hace 35 años, donde nació la guerra teledirigida vía drones y el calor agosta el hambre y la sed? "Somalia se ha convertido en un nuevo centro de reclutamiento, especialmente de yihadistas extranjeros (...) y el hecho de que haya tantos marroquíes tiene graves implicaciones para la seguridad en España", explica la fuente española. "Todo lo que está atrayendo Somalia ha hecho que se haya convertido en uno de los principales polos de reclutamiento de combatientes", advierte. Nuevas amenazas El paradigma de las amenazas terroristas en Europa ha cambiado. Ya no vienen de Irak y Siria, sino que se han desplazado a otros dos grandes focos: por un lado, el eje checheno-Asia Central rusoparlante (protagonistas de un intento de atentado en la Navidad de 2024, por ejemplo) y, por otro, Somalia, como nuevo centro de reclutamiento, financiamiento y organización. TE PUEDE INTERESAR "El nuevo y más poderoso Estado Islámico en Somalia está sirviendo como puerta de entrada o corredor estratégico que conecta al Estado Islámico en Oriente Medio con todos sus afiliados en África y, después, su red global", apunta Justine Fleischner, consultora independiente de seguridad y autora de uno de los primeros informes de Naciones Unidas en los que señalaban el problema del Estado Islámico en Somalia, publicado en octubre de 2024. No fueron los únicos. En abril de 2025, el general Michael Langley, entonces comandante del Comando de EEUU para África (Africom), alertaba al Congreso que "el Estado Islámico controla su red global desde Somalia". El Estado Islámico en Somalia (ISS, por sus siglas en inglés), surgió en 2015, cuando un pequeño grupo de desertores del grupo terrorista somalí más conocido, Al Shabab, juró lealtad al entonces muy pujante Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS). Mientras Al Shabab luchaba por el control territorial contra el gobierno somalí de turno y atentaba especialmente en el sur y las regiones fronterizas con Kenia, ISS funciona de manera distinta: mucho más pequeño que Al Shabab y establecido en las montañas de Puntlandia, se trata más de una suerte de "sindicato del crimen transnacional". Así, el ISS se ha convertido en un "centro logístico y financiero global" para el resto de filiales del Estado Islámico, explica Fleischner. Desde el Cuerno de África nueve dinero, armas y combatientes para alimentar la red. El ISS llegó a recaudar al menos 100.000 dólares mensuales —"a través del contrabando, la trata de personas y la extorsión", puntualiza la analista— en 2023, según un reporte de la ONU para 2023. Otro análisis del Departamento del Tesoro de EEUU estimó que el grupo recaudó 2 millones de dólares en la primera mitad de 2022. Estos son los informes hechos públicos, y es más complicado obtener datos financieros más recientes. Pero ese dinero es solo una pequeña parte de todo lo que gestionaría el grupo, a través de la denominada "Oficina Al Karrar". La Oficina al-Karrar centraliza ingresos de otras filiales del Estado Islámico, los gestiona, reorganiza y envía, moviendo millones de dólares a través de métodos como el sistema hawala (un opaco sistema informal de transferencia de fondos basado en una red internacional de contactos que mueven grandes cantidades de efectivo sin dejar rastro) o incluso criptomonedas. TE PUEDE INTERESAR Si bien a las fuerzas del orden generalmente les resulta más fácil rastrear las transferencias de criptomonedas que el efectivo, el Estado Islámico han logrado transferencias exitosas utilizando monedas como Bitcoin, Tether y más últimamente, Monero, que ofrece "privacidad mejorada". Informes de Naciones Unidas y de la inteligencia de EEUU han demostrado la mano del ISS en otros atentados en países y filiales distintos. La oficina Al Karrar es la principal fuente de ingresos del Estado Islámico del Korasán (ISKP, que se ha hecho fuerte en Afganistán), a la que enviaba aproximadamente 25.000 dólares mensuales en criptomonedas. El ISKP se ha declarado responsable de algunos de los más letales atentados de 2024, como el tiroteo en un centro comercial cerca de Moscú (el Crocus City Hall, 151 muertos) y los de Kerman (Irán, 103 muertos durante los funerales del general Qassem Soleimaini). Antes, se había documentado el papel clave del ISS en la organización del atentado en el aeropuerto de Kabul durante la evacuación de las tropas estadounidenses en 2021 (182 muertos, incluidos 13 soldados estadounidenses). TE PUEDE INTERESAR También en 2024 se relacionó al ISS con un intento de atentado terrorista contra la embajada israelí en Estocolmo, Suecia. Se sabe que envía cientos de miles de dólares a operativos en Sudáfrica, quienes luego distribuyen el efectivo al Congo, Uganda y Mozambique en África, pero también utiliza sus redes de lavado de dinero para financiar ciertas células en Turquía. Entrenamiento de terroristas Pero para España, el gran problema es el cada vez mayor atractivo del ISS como polo de reclutamiento y entrenamiento de combatientes extranjeros. En junio de 2025, un nuevo reporte de Naciones Unidas apuntaba a que el Estado Islámico en Somalia contaba con hasta 800 combatientes en el país, de los que más de la mitad eran extranjeros. Todavía no se ha detectado ningún europeo, pero en sus filas cuentan con gran cantidad de marroquíes. Entre otros, uno de sus líderes, conocido como Abú Omar al Andalusi (el andaluz) y cuyo nombre no ha trascendido hasta ahora a los medios de comunicación. Su sobrenombre generó importante inquietud entre los servicios antiterroristas españoles por miedo a que fuera nacional, pero finalmente fue identificado como marroquí. La posibilidad es que estos terroristas entrenados puedan regresar a España y atentar, o reclutar a su vez nuevos terroristas dentro del país. El flujo en este sentido está más centrado en Marruecos y Francia, que acumulan la mayor incidencia de este fenómeno, pero las fuentes antiterroristas españolas confirman que sí se han detectado ya casos en el país, desde "colaboración directa desde España" a "intentos de reclutamiento de gente dentro". Aunque menos popular en los medios de comunicación, este nuevo resurgir del Estado Islámico en Somalia ha generado preocupación en Estados Unidos, donde el Gobierno de Donald Trump ha apoyado a las autoridades de Puntlandia, instándolas desde 2024 a una ofensiva terrestre acompañada de ataques selectivos con misiles y drones estadounidenses. Es, sobre todo, el motivo por el que las agencias de seguridad europeas conocen tantos detalles del rol del ISS en la red global terrorista: las autoridades de Puntlandia comparten los pasaportes de todos aquellos que se encuentran con las agencias correspondientes. Y pese a esta ofensiva, el Estado Islámico en Somalia sigue defendiéndose en las montañas del Cuerno de África. "Ha sido sorprendente el nivel de sofisticación de la resistencia del Estado Islámico. Tenían una infraestructura significativa, con posiciones de francotiradores instaladas, complejos de cuevas y con un uso generalizado de drones", detalla Fleischner. Los informes lo explican, precisamente, a los combatientes extranjeros y sus nuevas técnicas, hasta el momento casi desconocidas en la región.
El antiterrorismo español lleva tiempo temiendo un agujero en el nuevo yihadismo (y es vía Marruecos)
Servicios de antiterrorismo españoles llevaban advirtiendo a El Confidencial de Somalia como foco de entrenamiento y financiación de terrorismo... y la mayoría de sus integrantes son marroquíes















