Actualizado Jueves,

agosto

00:11�Es imposible entender el �ltimo cuarto del siglo XX en Espa�a y los primeros a�os del siglo XXI sin Intervi��, asegura Luis Miguel Montero, autor del libro De Lola Flores a los papeles de ETA. Los secretos mejor guardados de la revista Intervi�. En su trabajo, Montero repasa la historia de un producto period�stico �nico en espa�ol, capaz de integrar los m�ticos desnudos de sus portadas con investigaciones period�sticas que tumbaban ministros o desvelaban redes delictivas; un s�mbolo de Transici�n que estir� los l�mites de la libertad de expresi�n.Montero escribe un anecdotario de la vida p�blica espa�ola y tambi�n una carta de amor al viejo periodismo desde su lugar privilegiado de veterano reportero de la revista y, en los �ltimos a�os, encargado del archivo. Pero hay una parte de la biograf�a de Intervi� a la que no se puede acceder desde la hemeroteca: es la de las historias o fotos que, a�n con la irreverencia y el estilo �s� a todo� que los llev� a picos de un mill�n y medio de lectores, no se atrevieron a publicar.Hay un caso paradigm�tico. Es el desnudo del rey Juan Carlos a bordo de su yate en Palma de Mallorca en 1989. Qued� capturado por un grupo de paparazzis que hizo una guardia eterna, pero la imagen del soberano boca arriba tratando de darle color a su blanca piel nunca se public�. Ante el ofrecimiento del pool de fot�grafos, esa vez, el jefe de compras Miguel �ngel Gordillo —encargado de �speras negociaciones para conseguir topless para su portada— ni siquiera hizo una oferta. Aunque podr�a haberlas comprado para retirarlas del mercado como en otras oportunidades, tuvo la certeza de que era inocuo, porque nadie se iba a atrever a publicarlas. �Y ten�a raz�n, en Espa�a jam�s se publicaron�, confirma Montero. Y marca que su �nica aparici�n fue en una revista italiana en 1995.El halo de la nobleza tambi�n inhibi� en otras oportunidades la pulsi�n escandalosa de Intervi�. Una beneficiaria fue Cayetana Fitz-James Stuart, la duquesa de Alba, cogida en topless en el verano de 1982 en Ibiza, entonces con 56 a�os. Gordillo pag� 300.000 pesetas —el salario m�nimo entonces era de unas 34.000 al mes— por aquellas fotos para retirarlas del mercado y se las hizo llegar a su protagonista. El verano siguiente tuvo que volver a pagar, esta vez 200.000, por las mismas im�genes, que finalmente vieron la luz en 2011. Cuando Cayetana se casaba en Sevilla con Alfonso D�ez, Intervi� la llevaba en portada con aquel viejo topless.Tambi�n la reina Letizia tuvo un �ngel de la guarda que la quit� de las p�ginas de la revista en 2003, cuando se anunci� su compromiso con Felipe. Eran im�genes de un viaje de juventud a M�xico en 1996. Una escena en particular resultaba �desagradable�, seg�n la calificaci�n de Montero. �Se compraron las fotos en su periplo mexicano, y hab�a una en un contexto no adecuado para la futura reina de Espa�a. Yo tambi�n la hubiera retirado porque no aportaba nada, pero hab�a un detalle del que se pod�a sacar punta�, sostiene el autor. La imagen, asegura, se guard� en una caja fuerte de la presidencia del extinto Grupo Zeta y jam�s ver� la luz.El coraz�n de la redacci�n de 'Intervi�'EDITORIAL MALUMAUn topless de la princesa Diana de Gales, el goce en una playa nudista del ministro socialista Josep Borrell y la infidelidad de un prominente empresario de los 80 allegado al grupo empresario de Intervi� son otras de las piezas que configuran el mapa de los �no-publicables�. La familia real era �un tab� de la �poca�, reconoce Montero, pero a�n as� la revista jugaba sus bolas m�s cerca del fleje que cualquier otro medio. Fueron, en cualquier caso, excepciones para un proyecto que naci� con cuatro patas: mujeres desnudas, sucesos escabrosos, esc�ndalos pol�ticos y denuncias sociales en el efervescente clima de la apertura democr�tica.Los alba�iles de ese andamiaje eran periodistas h�per adaptados al estilo bohemio y extremista, que �ganaban muy bien� y que �estaban muy ligados a las tres D: dipsoman�a (alcoholismo), divorcio y drogadicci�n�, describe Montero, aunque aclara que �no siempre las tres D iban a la vez�. En su libro, pinta a una serie de personajes con an�cdotas que van desde el arrojo total por una primicia hasta la m�s absoluta irresponsabilidad para llevar adelante vidas adultas.As�, en Intervi� surgieron o se profundizaron algunas innovaciones de g�nero. El m�s notable quiz�s sea el de los �falsos robados�, que consist�an en que los personajes posaran para las fotos, pero sin que se notara. En la mayor�a de los casos, se trataba de mujeres que no quer�an reconocer que estaban cobrando para que la revista las mostrara desnudas en portada. Un ejemplo entre muchos es el topless que hizo Lola Flores, para el que hubo un acuerdo econ�mico que la actriz nunca admiti�.�Eran todo un arte�, afirma Montero sobre un proceso que requer�a dotes ficcionales por parte del protagonista y tambi�n del fot�grafo. En ocasiones de desnudos masculinos, est� documentado que algunos personajes tuvieron que recurrir al viagra �para lograr el tama�o deseado�.J�SICA EN PORTADAOtro segmento de la biblioteca que reivindica Montero para Intervi� es el de los �reportajes provocaci�n�. Algunos ejemplos: una periodista que lloraba vestida de novia frente a las iglesias para ver las reacciones de la gente o relataba abortos ante sacerdotes en el confesionario; un reportero que publicaba un anuncio clasificado haci�ndose pasar por un jeque �rabe en busca de colaboradores u otro que sal�a a buscar alquiler junto a un africano y para registrar c�mo lo rechazaban.Intervi� sali� a los kioscos por �ltima vez en enero de 2018. Montero imagina c�mo se mezclar�a aquel esp�ritu con la rabiosa actualidad: �Creo que estar�amos dando en portada a personajes como J�sica (la ex amante de �balos). Porque m�s all� de mostrar a una modelo s�per guapa, siempre apunt�bamos a una mujer que tuviera una historia que contar, esa ha sido otra innovaci�n�.