AsiaEl ej�rcito dispara los ataques a�reos por la creciente p�rdida de control territorialEl presidente de Birmania, Min Aung Hlaing.AFPLucas de la CalCorresponsal AsiaActualizado Martes,

agosto

00:12Cinco a�os despu�s del golpe de Estado que devolvi� a los generales al poder, Birmania sigue inmersa en una terrible guerra civil abierta, fragmentado entre el Ej�rcito, las milicias prodemocr�ticas y una constelaci�n de guerrillas �tnicas que disputan al Gobierno de Naipyid� las principales rutas comerciales y puestos fronterizos.La resistencia naci� de las protestas pac�ficas que siguieron a la asonada del 1 de febrero de 2021. La brutal represi�n empuj� a miles de j�venes a incorporarse a las llamadas Fuerzas de Defensa del Pueblo, vinculadas al Gobierno de Unidad Nacional, creado por los diputados en el exilio. Estas milicias se aliaron con organizaciones armadas �tnicas.El Ejecutivo golpista conserva las grandes ciudades, los aeropuertos, las principales instituciones y una abrumadora superioridad a�rea, pero ha perdido capacidad para gobernar buena parte del territorio. Incapaz de recuperarlo, el Ej�rcito ha intensificado los ataques a�reos, y el fuego de artiller�a. Escuelas, hospitales, monasterios, mercados y campamentos de desplazados han sido alcanzados repetidamente. La Asociaci�n de Ayuda a los Presos Pol�ticos document� durante el primer semestre de 2026 m�s de una docena de matanzas atribuidas a las fuerzas militares, con m�s de 450 civiles muertos.Esta organizaci�n tambi�n hab�a verificado a finales del mes de mayo al menos 8.063 civiles y activistas muertos a manos de los militares o de grupos afines desde febrero de 2021. Tambi�n se hab�an contabilizado m�s de 31.000 arrestos relacionados con la oposici�n al golpe, de los que m�s de 14.000 continuaban encarcelados.La guerra ha provocado adem�s uno de los mayores �xodos internos de Asia. En julio, la ONU calculaba que cerca de 3,8 millones de personas permanecen desplazadas dentro del pa�s. A ellos se suman alrededor de 1,6 millones de refugiados y solicitantes de asilo birmanos que viven en otros pa�ses.Naciones Unidas estima que m�s de 16 millones de personas -casi un tercio de la poblaci�n- necesitan asistencia humanitaria. El hambre, el colapso de la sanidad y la destrucci�n de escuelas han convertido la supervivencia diaria en otra guerra.A comienzos de a�o, se celebraron en Birmania unas elecciones que gobiernos occidentales y organizaciones de derechos humanos consideraron como una operaci�n dise�ada para otorgar legitimidad al r�gimen. Los principales partidos opositores fueron prohibidos, miles de activistas y pol�ticos encarcelados o exiliados, y no hubo observadores internacionales independientes que dieran credibilidad a los comicios. En la pr�ctica, la democracia de Birmania sigui� suspendida. Lo que los actuales l�deres llamaron "transici�n civil" fue, en realidad, un maquillaje institucional sobre un r�gimen de facto.El general que encabez� el asalto al poder, Min Aung Hlaing, fue proclamado en abril presidente por un Parlamento dominado por militares. La estrategia hab�a sido calculada al mil�metro para transformar la figura del jefe militar en la de un presidente civil. Con ello, el r�gimen buscaba proyectar una fachada de legitimidad internacional, sin ceder ni un cent�metro de poder.