El Mar de Weddell, en el Océano Antártico, es una de las regiones más remotas y menos estudiadas del planeta. Su hielo persistente, sus aguas profundas y sus temperaturas extremas lo convirtieron durante décadas en un territorio prácticamente inaccesible para la investigación científica.Pero todo cambió cuando el desprendimiento del iceberg A-68 de la plataforma de hielo Larsen C, una enorme masa de hielo flotante unida a la costa antártica, dejó al descubierto un fondo marino que nadie había podido explorar antes. Científicos del Reino Unido registraron allí sitios de anidación activos de un pez antártico, el bacalao de aleta amarilla, con patrones de agrupación que nunca antes habían sido descriptos. PUBLICIDADCientíficos del Reino Unido identificaron en el Mar de Weddell sitios de anidación activos del bacalao de aleta amarilla, Lindbergichthys nudifrons/Frontiers in Marine ScienceLos resultados, que fueron publicados en la revista Frontiers in Marine Science, aportan pruebas sobre la necesidad de que establezca un área marina protegida en esa zona.El trabajo fue realizado por Russell Connelly y Michelle Taylor, de la Universidad de Essex, en el Reino Unido; Lucy Woodall, de la Universidad de Exeter, y Alex David Rogers, del Centro Nacional de Oceanografía de Southampton. La investigación recibió apoyo financiero de la Fundación Flotilla.Los investigadores registraron 1.036 nidos activos del bacalao de aleta amarilla distribuidos en 277 grupos sobre el fondo marino./Archivo WikipediaEl Mar de Weddell alberga una de las comunidades marinas más ricas de la Antártida: peces, estrellas de mar, esponjas, aves y mamíferos marinos conviven en sus aguas. PUBLICIDADPese a esa riqueza, la zona occidental, cerca de la plataforma Larsen C, era casi imposible de estudiar por su lejanía, el frío extremo y la cubierta de hielo.El bacalao de aleta amarilla lleva el nombre científico de Lindbergichthys nudifrons. Alcanza hasta 19,5 centímetros de longitud, vive pegado al fondo marino y cuida sus huevos en nidos que el macho defiende con determinación. Antes de este estudio, nadie sabía dónde anidaba esta especie en el Mar de Weddell occidental.El estudio publicado en Frontiers in Marine Science aportó evidencia para respaldar la creación de un área marina protegida en el Mar de Weddell occidental (Imagen Ilustrativa Infobae)La Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) llevaba años evaluando la creación de un área marina protegida en esa región. Sin evidencia directa sobre dónde se reproducen los peces que la habitan, los argumentos científicos disponibles eran insuficientes.PUBLICIDADLos investigadores que publicaron en Frontiers in Marine Science se propusieron analizar las imágenes de video del fondo marino recolectadas durante la Expedición al Mar de Weddell 2019 para documentar la presencia, la distribución y las características de los nidos del L. nudifrons. También buscaron determinar si la temperatura del agua influía en la ubicación de los nidos, y describir por primera vez sus patrones de agrupación.La expedición al Mar de Weddell 2019 relevó el fondo marino con el robot submarino Lassie desde el buque SA Agulhas II a profundidades de entre 290 y 411 metros./ Scott Polar Research InstituteLa expedición se realizó entre enero y febrero de 2019 a bordo del buque SA Agulhas II. Desde la embarcación, los investigadores operaron a distancia a Lassie, un robot submarino con cámaras y sensores (conocido por sus siglas en inglés como ROV). PUBLICIDADAsí pudieron contar con 27 horas de video en cinco sitios del fondo marino, a profundidades de entre 290 y 411 metros.Un florecimiento de plancton previo a los relevamientos dejó una capa de material orgánico sobre el fondo que permitió distinguir nidos activos —sin esa capa, porque los peces la retiraban— de nidos abandonados. Los investigadores localizaron 1.036 nidos activos en 277 grupos, con un diámetro promedio de 12,3 centímetros.Los nidos se agrupaban en seis patrones geométricos: cúmulo, creciente, línea, óvalo, U aguda y singular. El cúmulo fue el más frecuente, con el 42,08% del total. Los científicos habían hecho la expedición en 2019 para localizar al barco de la expedición de Shackleton, que quedó atrapada en el hielo del mar de Weddell en 1915/Archivo Infobae
Una colonia inmensa: descubrieron más de 1.000 nidos de peces en el océano Antártico
Un robot submarino filmó el fondo del Mar de Weddell durante 27 horas y reveló los asentamientos del bacalao de roca de aleta amarilla






