Un migrantes tras entrar a nado en Ceuta con el teléfono en la mano. (Reuters) El Gobierno de España, que insiste en que Marruecos no tuvo nada que ver con la entrada masiva de migrantes en Ceuta y que ha cooperado en el retorno de miles de ellos, sitúa el origen de la crisis en la difusión capciosa de la sentencia del Tribunal Supremo que prohíbe las “devoluciones en caliente” de los extranjeros que lleguen a nado a las dos ciudades autónomas. En un primer momento, el presidente Pedro Sánchez culpó a “las mafias”, pero el lunes, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ponía el foco en las redes sociales. “Habrá que analizar cómo ha podido suceder, pero está claro que hubo una actividad muy inusual en redes que se basaba en un hecho objetivo: una sentencia del Tribunal Supremo que modifica el régimen de devoluciones en concreto en la ciudad de Ceuta”, señalaba el ministro, que apostillaba que “la internacional reaccionaria salió de manera coordinada, antes incluso de que tanto nosotros como Marruecos pudiéramos comprender qué estaba ocurriendo”. Albares insistía en que, “con mucha rapidez”, este agente sin matices “salió a amplificar lo que estaba ocurriendo y también a difundir mentiras y falsas noticias sobre la integridad del espacio Schengen, sobre la actuación de España”. Todo queda en las redes. PUBLICIDADEl pasado 8 de julio, el Tribunal Supremo confirmaba que la ley de Extranjería no permite aplicar el rechazo en frontera, es decir, las “devoluciones en caliente”, a los migrantes interceptados en alta mar, que pretenden entrar a nado en las ciudades de Ceuta y Melilla. Al sentar jurisprudencia al respecto, quedaba claro que solo se puede expulsar sin expediente a aquellos que cruzan “superando los elementos de contención fronterizos establecidos, como las vallas”. Así, la entrada no se consideraba ilegal y se abría una puerta peligrosa pero válida para las personas que se arrastran a las fronteras europeas huyendo de la pobreza, el hambre y la guerra. Dos migrantes en Ceuta. (Reuters)Ahora bien, hace falta mucho más que una sentencia para mover a más de 70.000 personas hacia la frontera. Son necesarias personas u organismos interesados que traduzcan e interpreten la sentencia. Y, finalmente, es vital un canal masivo para llegar a todos ellos, a los subsaharianos que cuatro días después resisten en las inmediaciones del CETI de Ceuta y a los que, ante la falta de ayuda, agua y comida, emprendieron voluntariamente el camino de vuelta a Marruecos. Fue imprescindible que el mensaje llegara a través de las redes sociales. PUBLICIDADComo cuentan muchos jóvenes que cruzaron a nado o a pie la semana pasada, el mensaje les llegó a través de Instagram, TikTok y Twitter. “La frontera española está abierta y se puede pasar sin papeles” o fórmulas similares en video y texto aparecieron en sus pantallas y el catalizador funcionó. Personas que llegan a Ceuta desde Marruecos y se encuentran con los militares, a 31 de julio de 2026. (Iván Zambrano/Europa Press)Serio Arce, doctor en Humanidades y Comunicación especializado en redes sociales, explica que el objetivo de la difusión de estos mensajes es "desestabilizar gobiernos y polarizar a la sociedad". En conversación con Infobae, señala que detrás de estas “campañas de desestabilización” se encuentran organizaciones encargadas de difundir mensajes de desinformación a través de las redes sociales de forma artificial, haciéndose pasar por ciudadanos de a pie desinteresados. PUBLICIDAD“En el año 2017, ya había unas 16 organizaciones que se dedicaban a esto; en el año 2020 ya había unas 600 en todo el mundo; y ahora ya en 2026 estamos por varios miles de entidades y empresas que venden a su mejor postor. Ya todo el mundo juega a esto: hay grupos de la ultraderecha relacionada internacionalmente y otra desde la zona de compañías”, indica, y advierte de que cada vez son más baratas y se encuentran al alcance de la mano de más grupos. “Hoy día, por 27 dólares se pueden contratar en Vietnam mil teléfonos móviles que hagan una campaña durante un mes, en la red social que tú quieras; y viene ya incorporada con una inteligencia artificial que contesta a la gente y promueve la campaña“, advierte.Pero no solo hay IA, detrás de las cuentas en redes sociales, a cuyos dueños no ponemos rostro en la vida real, puede haber trabajadores de compañías que dedican su jornada a difundir unos mensajes concretos con unos objetivos también muy concretos. Se ganan la confianza de usuarios reales y consiguen que se unan a su causa. La sensación de que no hay intencionalidad detrás de un mensaje genera credibilidad. Es una realidad que ya existía, pero que ahora se amplifica. No sabemos quién o qué está al otro lado de la pantalla, pero no solemos pensar que sea un trabajador con intenciones pagadas o una IA muy avanzada. PUBLICIDAD“En investigaciones, hemos visto que esta velocidad de difusión sigue el mismo patrón que la difusión del COVID. Lo único que lo hace más deprisa, pero es el mismo sistema, el mismo algoritmo de difusión. No es algo como antiguamente, que sería de boca a boca, sino que a través de las redes sociales podemos decir que en unas pocas horas o días se podrá llegar a una gran cantidad de población“, indica. Es lo que ha ocurrido en Marruecos y lo que ha propiciado la llegada masiva a Ceuta. Varios migrantes en Ceuta. (Reuters)Cuando la idea ha germinado, toca recoger los frutos. Arce explica que este tipo de hechos causan un impacto emocional muy fuerte. “Se tiene calculado que durante tres días la población no sabe a qué atenerse y es más susceptible de recibir cualquier tipo de campaña", indica. “El suceso de La Palma, los incendios y, ahora, el salto de la valla de Ceuta son hechos que impactan mucho y se sabe que la forma de pensar de los ciudadanos o el hecho de utilizar la razón queda noqueado y son más susceptibles de ser engañados y manipulados“. Una búsqueda rápida basta para ver que, desde el jueves, los discursos de odio se han disparado. PUBLICIDADAdemás, bajo el punto de vista del experto, el objetivo no sería solo la entrada masiva a Ceuta, sino las repercusiones a nivel nacional e internacional. Esta crisis ha agitado el debate de la migración en la UE con las críticas de la presidenta italiana, Giorgia Meloni, o la líder francesa de extrema derecha, Marine Le Pen. Pero también ha saltado a Estados Unidos y a Israel, que han aprovechado la oportunidad para criticar la gestión de los europeos. Arce señala que este tipo de campañas se crearon en los años setenta del siglo pasado. “El problema es que ahora existen unos sistemas de difusión y de control que nunca existieron. Las redes sociales y la IA hacen que sea todo mucho más rápido. Las herramientas son nuevas y superavanzadas”. PUBLICIDAD“Son estrategias que llevan entre quince y veinte años para ir polarizando, para cambiar a una generación y luego posteriormente crear una desestabilización, un descreimiento en todas las instituciones. Entonces, toda la población empieza a descreerse de todo y, cuando se descree de todo, paradójicamente, es cuando se es más influenciable, porque no sabe lo que es verdad“, concluye.