0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa calles que rodean la Catedral de Palma, el paradigma de la saturación turística en Mallorca, no solo soportan las hordas de cruceristas que desembarcan a diario con el único propósito de ver la catedral y hacerse con el botín de un imán para la nevera; en los últimos meses, se han convertido en punto de encuentro de excursiones de turistas en segwa y que crean conflictos con los residentes por el elevado número de personas que circulan en un mismo grupo, pese a que está prohibido que circulen más de cuatro de forma simultánea.El problema ha adquirido tales proporciones que Més per Palma reclama la prohibición total de estos recorridos guiados por el casco histórico y señala al equipo de gobierno del alcalde Jaime Martínez (PP). Para Més, las excursiones de turistas a bordo de segways con sus cascos y sus coderas se han convertido en un símbolo más de la creciente presión turística que soporta el centro de la ciudad. A diario, decenas de grupos recorren calles estrechas y muy transitadas como las del entorno de la Catedral, el Born, Jaume II o la plaza Mayor, compartiendo espacio con peatones, residentes y comercios. Según denuncia Més, es frecuente encontrar excursiones que superan el límite de participantes fijado por la ordenanza cívica de Palma y que dificultan el paso por zonas ya muy congestionadas.Los últimos años, el Ayuntamiento también ha intervenido contra los tuk tuk que operaban sin licenciaLa controversia llega en un momento en el que el debate sobre la masificación turística vuelve a ocupar el primer plano en Baleares. La gran movilización ciudadana celebrada hace apenas unos días responsabiliza al turismo masivo de efectos nocivos sobre la vivienda, la movilidad y el uso del espacio público. En Palma, una de las quejas más recurrentes de los vecinos del centro histórico es la sensación de que las calles han dejado de estar pensadas para quienes viven en ellas y funcionan cada vez más como un escenario al servicio de la actividad turística.Los segways no son el único ejemplo. Durante los últimos años el Ayuntamiento también ha tenido que intervenir contra los tuk tuk que operaban sin autorización municipal. El Consistorio abrió expedientes sancionadores e intensificó las inspecciones tras detectar vehículos que ofrecían recorridos turísticos sin disponer de las licencias necesarias. La aparición de estos servicios provocó numerosas críticas por la ocupación del espacio público y por competencia desleal. Finalmente quedaron inmovilizados.Lee tambiénCon el objetivo de ordenar estos usos, el Ayuntamiento aprobó en 2025 una nueva Ordenanza Cívica que introdujo restricciones específicas para las visitas guiadas. En el caso de los vehículos de movilidad personal, como los segwa ys , la norma establece que desde el 1 de enero de 2026 las rutas organizadas no pueden superar las cuatro personas, guía incluido. El objetivo era reducir el impacto de estos recorridos sobre la seguridad y la movilidad peatonal.La ordenanza también fija límites para las visitas guiadas a pie. Los grupos turísticos no pueden superar las veinte personas por guía y deben evitar obstaculizar el tránsito o permanecer detenidos durante largos periodos en puntos especialmente sensibles. Asimismo, prohíbe el uso de megáfonos y otros sistemas de amplificación sonora, salvo autorización expresa, para minimizar las molestias a los residentes y preservar la convivencia en el centro histórico.Sin embargo, Més sostiene que estas limitaciones apenas se están aplicando. “Si el propio gobierno consideró necesario limitar estas rutas es porque era consciente de los problemas que generan. Ahora lo que toca es explicar por qué la normativa no se hace cumplir”, afirma la portavoz de la formación, Neus Truyol.
Los ‘segways’ toman el centro histórico de Palma en pleno debate sobre la masificación
Més pide que se prohiban este tipo de excursiones por el centro de la ciudad









