0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialUnas 25.000 personas, según la Policía, han tomado las calles de Palma en la protesta más multitudinaria de las convocadas hasta el momento contra la turistificación y el desborde turístico del archipiélago, que el año pasado recibió 19 millones de visitantes y este año superará todos los previsiones. La protesta masiva es la tercera de estas características en los últimos tres años, pero la presencia de manifestantes ha sido aún mayor debido a la controversia generada por el detención de dos jóvenes por vandalizar con pintadas una agencia inmobiliaria de viviendas de lujo.La protesta ha comenzado en la Plaça d'Espanya y durante casi una hora no ha parado de salir gente en una protesta muy compacta. Los asistentes ha recorrido las principales calles del centro de Palma, incluidas zonas de gran afluencia turística, pero a diferencia de una protestas similar celebrada el año pasado, en esta ocasión no se han producido choques con los turistas porque los restauradores han optado por retirar las terrazas. En cualquier caso, uno de los lemas más coreados durante la marcha ha sido “Tourists go home”, así como “Mallorca no se vende” o “Quien quiere a Mallorca no la destruye”.Lee tambiénLos convocantes, la plataforma Menys Turisme, Més Vida, han decidido cerrar la marcha a los pies de la catedral de Palma, emblema de la creciente turistificación que sufren las islas, con el centro de la ciudad lleno de heladerías, talleres de tatuajes y tiendas de souvenirs. Uno de sus portavoces, Dani Comas, ha criticado la inacción del Govern de Marga Prohens y ha explicado que el lema de este año, “Mallorca al límite”, describe la situación que vive la isla desde hace dos décadas.Varios participantes en la marcha, pertrechados con carteles de protesta, han lamentado la situación en la que se encuentra el archipiélago. Lidia Sintes, con una pancarta que decía “Mi casa no es tu hotel”, señala que es imprescindible acudir a esta manifestación en defensa de la identidad y para poder vivir “con un alquiler normal”, frente a los especuladores que buscan “enriquecerse” con la islas. Para Marga Escandell, hay que luchar contra el turismo masivo porque es fundamental decrecer turísticamente para mantener la calidad de vida de los mallorquines. Un momento de la protesta celebrada en Palma.Jaume Mateu Parra.La plataforma aglutina a un total de 145 entidades que van desde el ecologismo al sindicalismo, y que son la muestra del creciente hartazgo de los residentes en Mallorca con la presencia de turistas durante todo el año, con consecuencias directas en el precio de la vivienda y la calidad de vida de los residentes, que han dejado de acudir a los principales puntos de interés turístico por la presencia de visitantes.“En Mallorca no caben más coches, no caben más hoteles, no caben más alquileres turísticos, no caben más franquicias de café, comida rápida o tartas de queso y no caben más turistas”, han asegurado los convocantes en el manifiesto final de la protesta. Sostienen que Mallorca está al límite y que ha llegado el momento de decrecer en el número de plazas de alojamiento y de llegadas de visitantes. Los manifestantes piden decrecimiento de plazas y de turistas Los manifestantes han denunciado que el turismo está contribuyendo a agravar e problema de la vivienda, con más de 100.000 pisos destinados al alquiler turístico legal o ilegal. “No poder tener una vida digna nos expulsa de nuestra isla y cada vez somos más quienes nos vemos obligados a marcharnos”, han denunciado.Los convocantes critican la “ola represiva” de las fuerzas y cuerpos de seguridad para frenar el movimiento contra la turistificación “porque empieza a quedar claro que la tolerancia de esta sociedad ha llegado a su límite y quieren reprimirnos para que nos comportemos”, según señala el manifiesto. También piden a la presidenta balear, Marga Prohens, medidas directas para lograr el decrecimiento.El malestar se ha multiplicado por la presión de precios de la viviendaEl Govern de Prohens ha tomado medidas en este mandato, pero no han servido, por ahora, para contener la masificación ni el malestar ciudadanos. Ha prohibido el alquiler turístico en todas las viviendas plurifamiliares y el prevé aprobar una ley para limitar la entrada de vehículos en Mallorca, pero no ha aprobado una subida de la ecotasa ante las resistencias de Vox, su socio preferente. “Cada día que pase sin una actuación contundente sobre el monocultivo turístico tendrá graves consecuencias para la habitabilidad de Mallorca”, advierten desde la plataforma.