Miles de personas han desbordado este domingo el centro de Palma en una de las mayores movilizaciones sociales de los últimos años en Balears para exigir un cambio profundo del modelo económico, territorial y turístico del archipiélago. La manifestación ha reunido a familias, jóvenes, trabajadores, jubilados, colectivos ecologistas, organizaciones por el derecho a la vivienda, sindicatos y asociaciones vecinales en una protesta que fue mucho más allá del rechazo a la masificación turística para denunciar el creciente deterioro de las condiciones de vida de la población residente.
Convocada por la plataforma Menys Turisme, Més Vida y respaldada por hasta 134 entidades —entre ellas GOB, SOS Residents, Sindicat de Llogateres, CCOO, UGT, STEI, CGT, CNT, Arran, Alerta Solidària y decenas de asociaciones sociales, culturales y vecinales—, la marcha, que ha sido apoyada por al menos 25.000 personas, según los datos ofrecidos por la Policía Nacional, ha recorrido las principales calles de Palma con un mensaje claro: el modelo de crecimiento de las últimas décadas ha llevado a Mallorca a una situación límite en materia de vivienda, territorio, movilidad, recursos naturales y calidad de vida.











