OpiniónEl Presidente nunca entendió que gobernar era garantizar la seguridad ciudadana, no abrirle las puertas a la criminalidad.03.08.2026 22:01 Actualizado: 03.08.2026 22:01 En su cuenta de X, Gustavo Petro publicó un trino en el que califica su gobierno como el mejor en la historia de Colombia. Los millones de colombianos que lo leyeron no tuvieron otra reacción que burlarse de las alucinaciones de un mandatario que lo único que hizo durante estos cuatro años fue atentar contra la democracia. En esa afirmación está retratado un presidente megalómano, que se cree el salvador de Colombia y que constantemente suelta perlas que hacen pensar que frente a los destinos de la patria hay un hombre sin control en la lengua, que suelta frases fuera de contexto, como esa de un día en Naciones Unidas cuando dijo: “Hay que esparcir el virus de la vida por las estrellas del universo”. Petro es un personaje cantinflesco que divaga sobre temas que a veces producen risa.A Gustavo Petro hay que decirle cómo deja al país para que no repita orgulloso que el suyo es el mejor gobierno en la historia de Colombia. Pruebas de que fue un presidente mediocre, que no estuvo a la altura del cargo, existen por centenares. Para empezar, fue un pésimo administrador. Un mandatario serio, consciente de que debe manejar con guante de seda los recursos de un país, no habría incrementado en un 50 por ciento el endeudamiento de Colombia. Tampoco habría hecho nombramientos en exceso en la nómina oficial antes de entrar en vigor la ley de garantías, solo para vincular gente con el único propósito de que aportaran votos a favor de su candidato, Iván Cepeda. La Contraloría General reveló que, solo en enero, el Gobierno firmó más de quinientos mil contratos directos.El orden público le pasa a Gustavo Petro la factura más grande de su incapacidad para gobernar. El Presidente nunca entendió que gobernar era garantizar la seguridad ciudadana, no abrirle las puertas a la criminalidad para que consolidara su presencia armada en gran parte del territorio nacional. La 'paz total' fue un acuerdo con los grupos armados para que la Fuerza Pública no los persiguiera y, en cambio, les permitiera fortalecerse al maniatar a soldados y policías para que los dejaran transitar por donde ellos quisieran. El colmo fue haber nombrado a los líderes guerrilleros como gestores de paz. La inteligencia militar fue debilitada, y la delincuencia se tomó poblaciones donde nunca habían hecho presencia.Dejó por el suelo la dignidad presidencial, no respetó la majestad del cargo y es hasta de mal gusto para vestir.Petro deja un país donde la salud es uno de los problemas más delicados que debe atender el nuevo gobierno. Como candidato habló de un “shu, shu, shu” que derrumbaría todo el sistema, acabando con las EPS. La crisis de la que habló la entonces ministra de Salud, Carolina Corcho, cuando dijo: “Tiene que haber una crisis explícita, clara, que le permita a la sociedad entender que se requiere un cambio”, llevó a la intervención de varias empresas prestadoras de servicios de salud. Hoy el caos es total. Basta con ver la situación que atraviesa la Nueva EPS. No entrega medicamentos ni citas con especialistas. De ser la principal aseguradora del país pasó a ser un paciente terminal, con una deuda de 22 billones de pesos.Después del gobierno Petro, Colombia necesitará mucho tiempo para recuperarse. Un déficit fiscal de 6,5 por ciento y una inflación de 6,14 por ciento es un problema para un país que necesitará de recursos frescos para atender su deuda pública. Con la contratación que viene haciendo antes de entregar el poder dejará las arcas vacías. No habrá plata para atender las grandes necesidades que Colombia tiene. Además, Abelardo De La Espriella debe reconstruir las relaciones con varios gobernadores y alcaldes a quienes el inquilino de la Casa de Nariño les cerró la puerta. Gustavo Petro nunca pudo entender que fue elegido para ser un gobernante ecuánime, que debía atender a todos sin consideraciones políticas.Gustavo Petro deja un país al borde del abismo. El nuevo gobierno tendrá que empeñarse a fondo para sacar a Colombia de las dificultades en que lo entrega. La deuda pública representa el 61 por ciento del producto interno bruto, y por intereses tendrá que pagar 120 billones de pesos anuales. Todo porque gastó a manos llenas, sin importarle el daño que le estaba haciendo al país. En el exterior dejó la imagen de un presidente delirante, egocéntrico y megalómano, que se creyó el cuento de que era un líder mundial. Tanto, que llegó a decir que a Colombia ya no lo conocían en el mundo por Pablo Escobar, sino por él. Dejó por el suelo la dignidad presidencial, no respetó la majestad del cargo y es hasta de mal gusto para vestir. ¿Qué tal la vez que llegó a un acto militar “de blanco hasta los pies vestido”? Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. 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