OpiniónEl gobierno de Gustavo Petro cierra con un balance que divide opiniones entre los logros que destaca y las críticas por su gestión.01.08.2026 23:10 Actualizado: 01.08.2026 23:10 Ningún gobierno en Colombia sale bien librado. No obstante nuestra nativa resiliencia, los problemas estructurales que se padecen hacen imposible para cualquier administración entregar un balance suficientemente satisfactorio de su gestión. Lo que se espera y se exige es que por lo menos el gobierno saliente deje un país mejor que el que heredó. Nada fácil tasar los naufragios de la esperanza al final de los periodos presidenciales y compararlos entre sí.El crónico fracaso total o relativo de los gobernantes, más que calculistas, lo que tiene son dolientes. La entrega política del mando que empieza el último 20 de julio del cuarto año del presidente de turno se ha reservado como la oportunidad última para esbozar una síntesis de los logros y de los desafíos resueltos. Ceremonia colectiva que sirve de ropaje al momento de mayor soledad e inocultable tensión para el mandatario. Frente a los presentes y futuros ciudadanos, el último testimonio, si no cuenta con realizaciones de peso, evocará inexorablemente un ataúd vacío y a la postre así lo registrará la historia.El pasado 20 de julio, en poco menos de dos horas de intervención, Petro pretendió destacar los avances de su mandato en la disminución de la pobreza y la desigualdad; en la reducción del desempleo y de la mortalidad infantil; en la dignificación de los soldados y el aumento de las incautaciones de base de coca. Destacó el repunte de las exportaciones no convencionales y los éxitos en la diversificación de la matriz energética. Exaltó su política de seguridad ciudadana y el impacto que ha tenido en las comunidades la protección del medio ambiente. Para un espectador desprevenido, retrató el país de las maravillas.Petro califica su obra como una maravilla, pero la obra que él contempla desde su verdad también lo mira, lo percibe en la superficie y en el fondo es posible que lo califique como otro naufragioSin embargo, omitió el presidente saliente que deja a la Nación embargada con una de las deudas públicas más altas de su historia; un sistema de salud colapsado; territorios controlados por las bandas criminales y disidencias que han duplicado su presencia y hombres en armas; un país que en cuatro años no vio ninguna obra de infraestructura estratégica; el incremento desbordado de las hectáreas de coca; la cifra más alta de masacres, secuestros y extorsiones de la última década y un sistema energético al límite y dependiente de la importación de gas extranjero. Eso sin mencionar una Colombia fracturada en lo social y lo político, y un legado de irrespeto desafiante hacia la institucionalidad que siempre le resultó incómoda.Sobre todo, omitió pronunciarse sobre los escándalos de corrupción que, ya no de forma aislada sino sistemática, han amenazado como nunca la estabilidad e imagen de la más alta dignidad del Estado. La seguidilla de denuncias —provenientes de las mismas entrañas de su gobierno y no producto de una oscura conspiración— dan cuenta de una administración que no solo no supo cumplir la promesa de transformar la manera de hacer política, sino que abusó en forma desmedida del poder, incluso al punto de llegar presuntamente a operar con amenazas e intimidaciones a sus propios funcionarios. Baste ver las aterradoras declaraciones de Angie Rodríguez.Ese país de las maravillas que cree dejar el Presidente dista mucho del que recibe el próximo gobierno. Ojalá el progresismo salga del ensueño petrista y transite un nuevo camino descontaminado y desligado de su líder natural, que, nadie niega, dejó sembrada la necesidad de cambio y transformación social.Se impone “excentrar” al mirador y a lo mirado. “Lo que vemos, lo que nos mira” (Didi-Huberman). Petro califica su obra como una maravilla, pero la obra que él contempla desde su verdad también lo mira, lo percibe en la superficie y en el fondo es posible que lo califique como otro naufragio. Como una oportunidad desperdiciada. Pero esto solo lo dirá la historia.@gabocifuentesGABRIEL CIFUENTES GHIDINI Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.