Contenido automatizadoEl autor sostuvo que este estilo de crianza se basa en la construcción de una deuda permanente, por lo que muchos hijos crecen con esa sensación. Síguenos y léenos en Google DiscoverEsto dice el experto. Foto: Redes sociales (GPT El Tiempo Visual, 2026). / EL TIEMPOPERIODISTA03.08.2026 08:06 Actualizado: 03.08.2026 08:06 03.08.2026 08:06 Actualizado: 03.08.2026 08:06

El escritor y psicólogo Bernardo Stamateas reflexionó sobre las características de las madres narcisistas y el impacto que ese tipo de vínculo puede tener en sus hijos. El experto señaló que la culpa y el papel de víctima constituyen las principales herramientas de manipulación y sostuvo que, en la adultez, es fundamental reconocer esa dinámica para evitar vivir condicionado por ella. LEA TAMBIÉN La culpa y el papel de víctima como herramientas de controlSegún Stamateas, una madre narcisista suele recurrir a la culpa y a la victimización para mantener el control sobre sus hijos. Explicó que es habitual que utilice frases destinadas a reforzar la sensación de deuda emocional.“Con todo lo que yo hice por ti ¿y así me pagas?” o “A mí nadie me regaló nada en la vida; todo lo hice con sacrificio” son algunos de los ejemplos que mencionó para ilustrar ese tipo de discurso.Madre narcisistas. Foto:(GPT El Tiempo Visual, 2026). / EL TIEMPOEl autor sostuvo que este estilo de crianza se basa en la construcción de una deuda permanente, por lo que muchos hijos crecen con la sensación de que deben devolverle a su madre todo lo recibido, incluso cuando ella nunca lo haya pedido de manera explícita.Lenguaje corporal y manipulación emocionalAdemás de las expresiones verbales, Stamateas señaló que el lenguaje corporal también puede ser una herramienta de descalificación. Entre los gestos más frecuentes mencionó entrecerrar los ojos en señal de juicio, realizar muecas de desaprobación, reírse de forma burlona, cruzar los brazos y las piernas, tensionar la mandíbula o aplaudir lentamente con intención de humillar.El psicólogo explicó que, durante la infancia, la manipulación suele ejercerse de manera directa. Sin embargo, cuando los hijos llegan a la adultez y la madre pierde capacidad de control externo, esa influencia pasa a ejercerse a través de las emociones. LEA TAMBIÉN “¡Tu me vas a matar a mí!” o “¡A mí me va a dar algo!” son algunas de las frases que, según Stamateas, suelen aparecer como una forma de chantaje afectivo vinculada con el estado de salud.El cambio de roles en la adultezDe acuerdo con el especialista, en la última etapa de la vida muchas madres narcisistas intentan invertir los roles familiares. Desde esa perspectiva, consideran que sus hijos tienen la obligación de brindar apoyo económico y emocional constante como una retribución por todo lo que ellas hicieron durante la crianza.Estas son las señales de control. Foto:(GPT El Tiempo Visual, 2026). / EL TIEMPOStamateas advirtió que, en este esquema, la ayuda deja de surgir de manera espontánea y pasa a entenderse como una obligación basada en una supuesta deuda afectiva.El escritor afirmó que los hijos de madres narcisistas suelen convivir con un fuerte sentimiento de culpa. Frente a esa realidad, recomendó que los adultos aprendan a diferenciar su propia historia de la de sus padres sin romper necesariamente el vínculo familiar. LEA TAMBIÉN “Tu vida es tuya, es muy valiosa, y no deberías vivirla con el peso de la culpa que tan dañino es”, expresó.Asimismo, remarcó que reconocer que una madre presenta rasgos narcisistas no implica atacarla, sino comprender el contexto en el que una persona creció. En ese sentido, aconsejó buscar ayuda profesional y desarrollar vínculos donde no exista la manipulación.“Reconocer que tu madre es narcisista no significa que la estés atacando; simplemente estás intentando comprender la estructura en la que creciste” y “Todos tenemos la capacidad de sanar y construir la clase de vida que deseamos y merecemos”, concluyó.La Nación (Argentina) / GDA. Más noticias en EL TIEMPO*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de La Nación (GDA), y contó con la revisión de la periodista Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.