Aunque la inteligencia artificial prometía liberar a los trabajadores de las tareas más mecánicas, en muchas oficinas está provocando un efecto bastante distinto: más instrucciones para los trabajadores, cambios constantes de rumbo y decisiones importantes tomadas a partir de conversaciones con chatbots.El problema, tal y como relatan en Slate, resulta especialmente visible en los mandos intermedios. Al final, son ellos quienes traducen la estrategia de una empresa en tareas concretas, coordinan equipos, supervisan resultados y transmiten la información entre la plantilla y la dirección. Por tanto, son quienes más funciones pueden automatizar por sistemas capaces de redactar informes, organizar calendarios o resumir el trabajo de decenas de empleados. Pero también tiene una parte negativa evidente.Un hombre que trabaja en una oficina del sector de la construcción explica a este medio que ha observado una transformación progresiva en el comportamiento de su superior. Pide mantener el anonimato para evitar problemas profesionales. “Mi jefe en el pasado era muy sociable y siempre sabía lo que había que hacer. Ahora no puede tomar una decisión sin consultarlo antes con la IA”, explica.El uso empezó, tal y como cuentan él y otros afectados, con tareas relativamente inocuas como redactar mensajes, ordenar ideas o preparar documentos. Pero, con el tiempo, el chatbot pasó a ser clave también para organizar el trabajo, plantear estrategias y valorar decisiones que afectaban al resto del equipo.Me da mucha pena. A veces siento que mi jefe está perdiendo la cabezaEmpleado anónimo“Si la IA le da un plan y sale mal, luego nos echa la culpa a nosotros y le pregunta a la IA por qué ha salido mal”, explica otro trabajador anónimo de una empresa del sector bancario. Tal y como resume, sus responsabilidades se acaban diluyendo cada vez más. Y el sistema acaba siendo: 1. La herramienta propone. 2. El jefe ejecuta. Y 3, cuando algo fracasa, nadie parece asumir por completo la decisión.“Me da mucha pena. A veces siento que mi jefe está perdiendo la cabeza”, resume el empleado. Pero aunque estos casos no permiten extraer conclusiones generales, encaja con testimonios recogidos en otros países. Futurism habló en junio de 2026 con varios trabajadores que describían a superiores obsesionados con la IA, capaces de modificar estrategias empresariales, reorganizar puestos o decidir contrataciones y despidos a partir de conversaciones con ChatGPT.Los mandos intermedios están perdiendo el rumbo por los chatbots.LV / Nacho VeraUna abogada que trabajaba en una empresa tecnológica contó que su jefe impuso la obligación de consultar el chatbot antes de hablar con él. Según relató, consideraba que “si no discutíamos nuestras ideas primero con la IA, era una señal de que no nos importaba nuestro trabajo”. La empleada llegó a pensar que había desarrollado “alguna clase de enfermedad mental”.En aquella compañía, el responsable utilizaba además las conversaciones con ChatGPT para decidir a quién contratar, ascender o despedir. Los trabajadores terminaron revisando el historial compartido de la cuenta para averiguar quién podía ser la próxima víctima. Y se dieron cuenta de que la estrategia de la empresa cambiaba cada semana en función de la última respuesta producida por el chatbot.En su pasión por la IA coincide con el trabajador de la banca. Según explica, “nos alentó a todos a consultar ChatGPT para todas nuestras tareas. Aunque las teníamos controladas, creía que podía ahorrarnos mucho tiempo. Y el resultado fue un desastre”. El desastre se resume en errores clave en datos sensibles e informes cada vez más vagos que hacían virar sus estrategias cada semana.¿Se están cavando su propia tumba?Trabajos cada vez más “prescindibles”Los coordinadores y responsables de equipo no solo están entre los profesionales que más utilizan estas herramientas. También ocupan una de las zonas de la estructura empresarial que más interés despierta entre quienes pretenden reducir costes mediante la automatización. Gartner predijo que, hasta finales de 2026, un 20% de todas las empresas ya utilizaría la IA para aplanar su estructura y eliminar más de la mitad de sus puestos de gestión intermedia. La consultora señala que esta tecnología permite automatizar tareas como la planificación, los informes y el seguimiento del rendimiento, aumentando así el número de empleados que puede supervisar cada responsable.Esta es, sin duda, la estrategia que están llevando la mayoría de empresas. Solo hay que echar un ojo a los despidos en Meta o Microsoft para darse cuenta de que, en su mayoría, se debe a a la automatización y la eliminación de puestos considerados “prescindibles”. Al mismo tiempo, los directivos están adoptando la IA más deprisa que sus equipos. Una encuesta realizada a 2.986 trabajadores encontró que el 46% de los responsables estaba experimentando con ella para mejorar su trabajo, frente al 26% del resto de empleados. Sin embargo, solo un 14% de los casi 2.000 gerentes consultados afirmó no encontrar dificultades al intentar incorporarla al funcionamiento de sus equipos.Nos alentó a todos a consultar ChatGPT para todas nuestras tareas. Aunque las teníamos controladas, creía que podía ahorrarnos mucho tiempoEmpleado anónimoDe esta forma, nos encontramos ante una situación algo contradictoria. A los mandos intermedios se les exige introducir la IA, demostrar resultados y conseguir que sus equipos también la utilicen. Pero, al mismo tiempo, la tecnología se presenta como una forma de reducir el número de responsables necesarios. Es decir, atenta contra ellos mismos.Y aunque el apocalipsis por la IA parezca cercano, los datos no son igual de reveladores. Según el mismo informe, apenas el 1% de los despidos registrados durante 2025 fue consecuencia de mejoras reales de productividad obtenidas mediante esta tecnología. De hecho, se prevé que muchas empresas terminen recuperando sus puestos eliminados prematuramente, al ver que no les es suficiente con sus sustitutos artificiales.La paradoja del jefeLa diferencia entre delegar tareas y perder el sentido del trabajoTodo esto no quiere decir que delegar tareas implique necesariamente perder capacidades. Las calculadoras, los buscadores y los programas de navegación llevan décadas descargando trabajo cognitivo sin convertir automáticamente a sus usuarios en personas menos competentes. El riesgo aparece cuando la ayuda deja de comprobarse y se transforma en sustitución del criterio, algo mucho más peligroso con la aparición de los chatbots de IA.Un estudio de Microsoft Research y la Universidad Carnegie Mellon analizó 936 experiencias de uso profesional de IA generativa aportadas por 319 trabajadores del conocimiento. Y sus autores se dieron cuenta de que, cuanto mayor era la confianza depositada en la IA, menor era el pensamiento crítico que los participantes afirmaban aplicar. Por el contrario, una mayor confianza en los propios conocimientos estaba asociada a mayores comprobaciones y a razonamiento independiente.Los mandos intermedios están perdiendo el rumbo por los chatbots.Getty Images/iStockEn el artículo de Futurism llegan a advertir de ciertas “psicosis por la IA” en el caso de algunos de estos coordinadores. Se trata de personas que ya han depositado tal confianza en la gestión con los chatbots que han perdido cierto sentido de la realidad. No parece el caso de los entrevistados, que hablan más de conceptos como “pereza” o “desconfianza en sus propias habilidades”. Pero sí hay que tener especial cuidado en aquellos casos en los que la consulta ocasional se convierte en un ritual imprescindible. El riesgo más inmediato es una dependencia funcional clara: dejar de tomar decisiones sin confirmar antes cada paso con el chatbot, buscar constantemente su aprobación y desconfiar progresivamente del propio criterio.Lee tambiénAshleigh Golden, psicóloga clínica y profesora adjunta en la Facultad de Medicina de Stanford, advierte en Nature de que la llamada “psicosis por IA” todavía “no figura en ningún manual diagnóstico clínico”. Sin embargo, asegura que el término responde a “un patrón emergente bastante preocupante de chatbots que refuerzan delirios de carácter mesiánico, grandioso, religioso o romántico”.Golden y el psiquiatra Elias Aboujaoude sostienen en The Washington Post que los chatbots también pueden reforzar mecanismos habituales en la ansiedad y el trastorno obsesivo-compulsivo. La persona siente incertidumbre, consulta la herramienta, obtiene un alivio momentáneo y vuelve a recurrir a ella cuando aparece una nueva duda. Esta repetición puede reducir progresivamente su capacidad para tolerar la incertidumbre y resolver problemas sin ayuda externa. Algo que, en los trabajos de oficina, puede resultar realmente problemático.Periodista y escritor. Cultura, videojuegos, política y filosofía es lo mío, pero seguro que me lees hablando de alguna cosa más.
“Mi jefe antes siempre sabía lo que hacer, pero ahora no puede tomar una decisión sin la IA”: los mandos intermedios están perdiendo el rumbo por los chatbots
La sobreconfianza en ChatGPT y otros asistentes está convirtiendo una herramienta de apoyo en un sustituto del criterio profesional
Managers dependen de IA para decisiones; Gartner: 20% empresas eliminará >50% middle management mediante IA antes fin 2026. Paradoja: adoptan IA para modernizarse pero automatizan sus propios roles (planning, reporting, coordinación) — donde son más vulnerables.











