El templo (y la tumba) del mism�simo H�rcules estuvo aqu�. Y antes, el de su hom�logo fenicio, Melkart, vinculado con la realeza, el mar, el comercio y la fertilidad, entre una larga retah�la de atribuciones divinas. Tambi�n la perdida Atl�ntida se localiz� por estos lares. Y hasta An�bal recal� para ofrecer sus votos antes de conquistar Italia. Sin olvidar a Julio C�sar, que llor� desconsolado al encontrar un busto de Alejandro Magno y darse cuenta de que, a la edad del rey de Macedonia, no hab�a conseguido ni la mitad de sus logros. Incluso Napole�n onde� la bandera francesa en la Guerra de la Independencia. Hablamos del islote de Sancti Petri, uno de los santuarios m�s importantes de la Antig�edad renombrado con el apelativo del primer ap�stol en tiempos cristianos y ubicado en la desembocadura del ca�o (o canal) hom�nimo, frente a San Fernando y Chiclana, en C�diz. All�, meneado por el Atl�ntico, se cre� una atalaya en el siglo XVI para defenderse de los piratas. De ah� que tambi�n se lo conozca como el Castillo de Sancti Petri que alberga, declarado Bien de Inter�s Cultural.El islote de Sancti Petri con su castillo.Hasta se levant� una pasarela para llegar a la ciudad de C�diz cuando �sta era una isla, fundada, por cierto, por el m�tico H�rcules. Por eso dicen que se le enterr� aqu�. Y por eso se han hallado numerosos restos arqueol�gicos en forma de estatuas de dioses y emperadores, �nforas, lingotes y monedas, as� como pecios (nav�os naufragados) y enseres de pesca. De anclas a anzuelos o pesas de red, "usados en los tiempos de la almadraba medieval desarrollada por el militar Rodrigo Ponce de Le�n a finales del siglo XV para capturar atunes, al ser uno de los mejores lugares para ello", explica Emilio Mar�n, pescador chiclanero, buzo y toda una eminencia en cuanto a saberes ancestrales de la zona, sobre todo si hay agua de por medio.Y es que este legendario enclave, envuelto en un humedal de 170 hect�reas de ecosistemas �nicos dentro del Parque Natural de la Bah�a de C�diz, siempre ha sido hogar de infinitas especies marinas, terrestres y ornitol�gicas. De este vergel saca aut�nticas joyas el experto cada vez que se sumerge para practicar una pesca de bajura artesanal, sostenible y selectiva donde los alevines se quedan fuera. De atunes rojos a langostas, urtas, caballas, doradas, corvinas, pargos o gigantescos cangrejos de boca. Gran parte va a parar al hotel Iberostar Selection Andaluc�a Playa, uno de los buques insignia de la cadena en Espa�a "donde se prioriza la conexi�n con el destino y que el hu�sped sienta el territorio como parte de su experiencia de bienestar", apunta su director, �lvaro Gonz�lez. Panor�mica del Iberostar Selection Andaluc�a Playa.Y ah� entra Mar�n como "pescador de cabecera". No en vano, la cocina de proximidad y producto de este cinco estrellas cuyo dise�o arquitect�nico reproduce un tradicional cortijo andaluz (mirando al mar, eso s�), con sus patios, sus albercas y sus jardines, es un icono en la paradisiaca Costa de la Luz donde estamos, entre el estrecho de Gibraltar y Do�ana, rodeados de estuarios, marismas, esteros y dunas v�rgenes mientras chorlitejos, cig�e�elas y gaviotas patiamarillas nos sobrevuelan.Los mejores atunesEl lugar perfecto para producir los pescados m�s sabrosos gracias a las corrientes y la salinidad del entorno. "Los peces son arrastrados en esta zona rica en grandes nutrientes, por lo que se alimentan muy bien y eso se nota al degustarlos", completa Mar�n durante una ruta en barco desde el poblado de Sancti Petri, donde se aglutinan las piraguas, motos de agua y tablas de p�del-surf con las que se llega al castillo, donde ya los romanos custodiaban su valioso g�rum, la salsa preparada con v�sceras fermentadas con pescado. Los agujeros de las rocas ostioneras donde lo guardaban a�n se ven.Vista de la playa desde una de las terrazas.Esta traves�a es fundamental para entender lo que ocurre tras los fogones de Cataria, el restaurante gastron�mico con un Sol Repsol del hotel. O mejor dicho, tras las brasas, ya que su filosof�a es la misma que la de Elkano, el reto�o con estrella Michelin del chef Aitor Arregi en la costa guipuzcoana de Guetaria incluido en la lista de The World's 50 Best Restaurants. All�, el cocinero utiliza la parrilla como elemento central para "asar emocionalmente" los productos de su entorno con �la m�nima intervenci�n y la m�xima desnudez�.Es el concepto trasladado del Norte a C�diz a petici�n de Iberostar, que buscaba esa autenticidad para su resort de Novo Sancti Petri. Y ya van 11 a�os de esa simbiosis entre el Cant�brico y el Atl�ntico en primera l�nea de playa. Y no una cualquiera, sino La Barrosa, un arenal salvaje de ocho kil�metros rodeado de naturaleza con cinco banderas de calidad: Bandera Azul, Ecoplayas, ISO 14001, Q de Calidad Tur�stica y S de Sostenibilidad.Uno de los pescados antes de prepararse a la brasa.All�, con la brisa col�ndose por las 274 luminosas habitaciones totalmente reformadas con estilo contempor�neo, tonos claros y detalles marinos, las piscinas y el restaurante, se disfruta del men� degustaci�n Paisaje culinario, un recorrido por los fondos marinos del litoral gaditano respetando el producto y la trazabilidad de su origen, desde el momento en el que se pesca la lubina o el lenguado hasta que se interpreta en la parrilla y se sirve en el plato. "El comensal saborea la bah�a, las arenas, las profundidades, los ca�os y las esteros. Es la uni�n del mar y las brasas", se�ala Fernando Corrochano, director gastron�mico de Cataria nacido en Talavera de la Reina (Toledo), formado en Elkano (y en unos cuantos sitios m�s...) y feliz ahumando jureles, diseccionando gambas o marinando sardinas en La Barrosa.Interior del restaurante Cataria.El men� tiene dos versiones: una corta integrada por aperitivos y cuatro pases y otra larga de siete, aunque tambi�n se puede pedir a la carta. �sta no s�lo cambia por temporada, sino por d�a, ya que aqu� se nutre de lo que despacha el Atl�ntico cada ma�ana. Y es que Corrochano tiene claro que lo que inspira un proyecto como Cataria (el nombre viene del lat�n atalaya, igual que Guetaria) son "las gentes del lugar, conocedoras del mar y su entorno". Con los marineros localesDe ah� la importancia de contar con cicerones como Mar�n o Miguel Mart�n, la mano derecha del manchego en la lonja de Conil ("nuestra despensa"), una de las m�s reputadas de Andaluc�a. "Para comprar bien tienes que estar aqu� a diario", comenta Mart�n, tercera generaci�n de avezados subastadores, mientras van desfilando cajas y cajas de rayas, bocinegros o congrios perfectamente etiquetados seg�n procedencia, barco, arte de pesca, m�todo de producci�n o peso. Todo un mundo donde el traj�n es fren�tico de 12.00 a 14.00 horas, cuando regresan de faenar las naves, y de nuevo a las 17.00.Un pescador, en plena faena.De la eficiencia en la puja saldr�n los tesoros de la minuta de Cataria como los ostiones templados a la brasa con suave escabeche marino, el salpic�n de gamba y sus corales —"�Hay que comerse la cabeza con las manos...", apremia Corrochano de mesa en mesa—, la morena al pilpil, los denostados borriquetes transformados en delicatessen, o el marmitako de choco y at�n, gui�o al Norte. Calma, carn�voros, que hay chuleta de vaca gallega premium. Y ojo a los postres, con las cerezas a la parrilla, frutos rojos y helado de queso gaditano o el flan Cataria.El maridaje ten�a que ser con vinos de la tierra (ofrece 35 referencias) como los de la bodega Primitivo Collantes de Chiclana, que ofrece visitas a los hu�spedes. Tambi�n son de proveedores locales o regionales los tomates, el aceite, el pan de masa de madre de Arcos de la Frontera o la sal de San Fernando. Incluso la vajilla ha sido confeccionada por el taller de cer�mica Gresierra de Chiclana, que conecta con el dise�o limpio y vanguardista del restaurante, en el que no faltan fotograf�as de los pescadores que les abastecen (y sus trofeos) decorando las paredes.El 'beach club' Sea Soul by Cataria.Los mismos suministradores se repiten en el Sea Soul by Cataria, el beach club con esencia gourmet del Iberostar, donde hay que probar la ensaladilla con langostinos de S�nlucar, el carpaccio de at�n rojo de almadraba o las tortillitas de camarones fritos como siempre. Para el desayuno est� el buf� de D'CAI (tambi�n da cenas) y advertimos que querr� pasar por cada estaci�n: de tortillas, ib�ricos, quesos, s�ndwiches reci�n hechos...Con el est�mago m�s que lleno no queda otra que apuntarse a alguna actividad del hotel. De una clase de surf a una otra de golf (el campo de 36 hoyos, dise�ado por Severiano Ballesteros, est� muy cerca), sesiones de yoga, pilates, crossfit o stretching y los exitosos talleres de fabricaci�n de artesan�as de resina, pulseras, mandalas o pintura de abanicos, tan del Sur. El cine de verano de los mi�rcoles y los s�bados re�ne cada vez a m�s fans, as� como el Sunset Ritual que se celebra en uno de los patios al caer la tarde, con m�sica en vivo y c�cteles de autor. Luego estar�an los obligados masajes del spa, las rutas en bici por los alrededores o las excursiones a Conil, C�diz capital, Jerez de la Frontera, con sus tablaos y bodegas, o incluso Do�ana. �Alguien da m�s?Catedral de Jerez de la Frontera.C�MO LLEGAREn tren a San Fernando o en avi�n a Jerez.D�NDE DORMIRIberostar Selection Andaluc�a Playa (iberostar.com). Cinco estrellas ambientado en un cortijo andaluz en Novo Sancti Petri. El hotel puede disfrutarse en r�gimen de todo incluido, con s�lo desayuno o media pensi�n si se desea.D�NDE COMERCataria (restaurantecataria.com), el gastron�mico del hotel, el beach clubSea Soul by Cataria,La Bodega, a la carta, o el buf� D'CAI.Una de las 274 habitaciones del resort.Puedes seguir a El Mundo Viajes en Facebook, X e Instagram y suscribirte a nuestra newsletter aqu�