Actualizado a las 20:30h.

Hay una lección que quizá aprendemos tarde en la vida. No poner límites es no respetarnos a nosotros mismos. En las relaciones sociales como en las internacionales. Porque los límites no nos alejan de aquellos a quienes queremos. Al contrario, permiten más entendimiento y relaciones ... más sanas. Éstas no se construyen diciendo sí, sí y sí todo el rato. Quien acepta cualquier cosa por miedo a incomodar al otro acaba descubriendo que el problema no era el conflicto. Era la ausencia de límites.

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