Cada relación de pareja es un mundo: lo que para unos funciona a la perfección puede resultar impensable para otros. Hay parejas que comparten todas sus contraseñas, mientras que otras prefieren mantener una mayor privacidad y no cruzar ciertos límites. Algunas necesitan pasar mucho tiempo juntas y otras disfrutan de una mayor independencia. No existe un manual universal para construir una relación sana, pero sí hay un elemento que todas tienen en común: los acuerdos.Más allá de los gestos de cariño o de los intereses compartidos, una relación estable se sostiene sobre normas implícitas y explícitas que ambas personas aceptan y respetan. Son esos límites y compromisos los que ayudan a afrontar los conflictos sin que la relación se deteriore. En este sentido, la psicóloga Lua Puig recuerda en redes sociales que la seguridad en pareja no depende únicamente de cómo nos sentimos con nosotros mismos. "La autoestima juega un gran rol para sentirse seguro en la relación, pero no lo es todo. Como la otra persona es y actúa, qué acuerdos establezcamos en la relación también lo son", dice.Precisamente por eso, la especialista comparte en su cuenta de redes sociales cuáles son sus "no negociables", es decir, aquellas bases que considera imprescindibles para mantener una relación sana y respetuosa. Sobrepasarlas significaría perderse el respeto y quizá, si una de las dos partes ha puesto límites, el fin de la relación.No se amenaza con romper la relación o irse en los momentos de enfados.No es necesario estar de acuerdo con el otro para validad algo que le duele o puede haberle hecho daño.No se dicen cosas de las cuales no haya vuelta atrás. Las palabras se cuidan.​Entender que algo nos duela no implica necesariamente que el otro lo hizo con mala intención. A veces el daño se hace sin querer.​No se castiga a quien está enfadado o triste, se le escucha y se le da lugar. No me puedo enfadar con el otro por lo que siente. Lo que siente el otro es real, aunque no esté de acuerdo.​El respeto hacia la otra persona tiene que ser todo el tiempo, esté mi pareja presente o no.​Si alguno de los dos necesita espacio, lo pide y avisa cuando vuelve a estar disponible. No desaparece ni ignora sin avisar.Como decimos, son los pilares de la psicóloga Lua Puig y no tienen por qué ser los de todas las parejas del universo; sirven como guía para construir vínculos más seguros y saludables. Cada relación puede tener sus propios acuerdos, siempre que exista consenso y respeto mutuo. Sin embargo, la experta considera que hay determinados comportamientos que no deberían normalizarse porque erosionan la confianza y la estabilidad emocional. En su opinión, una relación sana se mide por la forma en que ambos miembros afrontan los problemas y por la capacidad de cuidar el vínculo incluso en los momentos de mayor tensión.Aunque cada pareja establece sus propias normas, estos acuerdos tienen un objetivo común: construir un entorno emocional seguro donde ambas personas puedan expresar lo que sienten sin miedo al rechazo, a las amenazas o a la falta de respeto. Porque una relación sana no consiste en no discutir nunca, sino en saber cómo discutir sin romper los pilares sobre los que se sostiene la confianza.