Marta Gómez | Casavieja (Ávila) (EFE).- El incendio forestal de Burgohondo (Ávila), el mayor de la historia de España con más de 50.000 hectáreas arrasadas y que continúa activo después de doce días, ha dejado numerosas historias de angustia, solidaridad y resistencia. Una de ellas es la de Vicente, vecino de Casavieja, quien tuvo que abandonar su pueblo sin saber si volvería a encontrar en pie su vivienda y el pajar familiar.

Antes de evacuar, Vicente colaboró en el traslado de los mayores de la residencia de Casavieja, que fueron desalojados ante el avance de las llamas. Después llegó su turno. Se marchó con la incertidumbre de no saber qué ocurriría con su casa y con el pajar situado a escasos kilómetros de ella.

Finalmente, la vivienda consiguió salvarse pese a encontrarse junto a una finca por la que sí pasó el incendio. Sin embargo, el fuego destruyó buena parte del pajar, cuyo tejado se vino abajo y quedó cubierto por las tejas desprendidas tras el paso de las llamas.

Imagen de varios coches calcinados en Casavieja (Ávila) durante el incendio de Burgohondo. EFE/Raúl Sanchidrián

Una novela de angustia y temor