Los pueblos de Italia no dejan de sorprendernos. Cada uno con sus particularidades, los hay tan impresionantes que muchas veces se nos hace muy difícil elegir con cuál quedarnos para nuestro próximo viaje fuera de España. Pero hay uno que nos ha impactado y te vamos a contar por qué. Conocido como la Matera de la Toscana por sus casas fundidas con la piedra, Sorano atrapa al instante con una atmósfera atemporal que a cada paso revela historias centenarias. Y es que en este pueblo medieval la roca no es solo un moldeador del paisaje, es también arquitectura, historia y el principal elemento de su identidad.La silueta de SoranoAntes de llegar, lo mejor es hacer una parada en alguno de los miradores que se encuentran en la carretera que rodea al pueblo para contemplar el impresionante panorama que ofrece Sorano visto en su totalidad. Y la sensación de asombro ante esta ciudad esculpida en la roca se repetirá tras cruzar las murallas que conducen por callejuelas empedradas detenidas en el tiempo y que curiosamente se mantienen al margen del turismo de masas. Un centro histórico de calles laberínticasEl acceso al pueblo de Sorano se puede hacer por dos puertas: la Porta di Sopra y la Porta dei Merli (o Porta di Sotto), siendo la primera de ellas la mejor opción para llegar al corazón del centro histórico, y sobre todo porque es también la más cercana al parking donde tendrás que dejar el coche. En cualquier caso, como el pueblo es pequeño, entres por la que entres, estarás en pocos minutos en los dos monumentos principales: la Fortaleza y el Masso Leopoldino. El recorrido por las calles empedradas conduce por un laberinto medieval que se despliega en sus tres barrios históricos: Borgo, Ghetto y Lazzaretto. En el paso de uno a otro te irás cruzando con la típica arquitectura de casas torres, callejuelas empedradas y escalinatas empinadas rodeadas de una atmósfera de silencio que solo se verá interrumpida por la aparición ocasional de algún turista. Tendrás ante ti una de las estampas más bellas y bucólicas de la Toscana.Dos visitas imprescindibles en SoranoEntre los lugares imprescindibles, la inexpugnable fortaleza de los Orsini (siglo XIV), una robusta obra de arquitectura militar de carácter medieval y renacentista que merece ser visitada con calma. Una parte está convertida en hotel y en el resto se encuentra el Museo de la Edad Media y el Renacimiento. Otro de los imperdibles es subir al Masso Leopoldino, una ciudadela fortificada medieval conocida históricamente como la Rocca Vecchia y que se derrumbó en el siglo XIX causando la muerte de muchos habitantes. Y en este acantilado de toba, justo donde se alzaba la iglesia de Santa Caterina (también destruida durante el desprendimiento) se construyó la actual terraza panorámica que corona el pueblo y que es, sin duda, el mejor mirador de todo Sorano. Se encuentra en pleno centro del pueblo.Los rincones más bellos de la ToscanaY tras deleitarte con las maravillosas vistas al valle y los tejados de Sorano, toca bajar del Masso Leopoldino en dirección a la Porta Ferrini para deambular sin rumbo por las estrechas calles del centro histórico, donde te esperan rincones tan inesperados como sorprendentes. En el camino cruzarás una de las calles más bellas de Sorano: la Via del Ghetto, un callejón con puertas y ventanas de madera pintadas de colores. Y después de recorrer lo que queda del pequeño gueto judío, puedes visitar la Collegiata de San Nicoló, construida en el siglo XIII en estilo románico y gótico, es el templo más importante de la localidad.Poco conocido, incluso para los italianosPero la experiencia de sentir una vuelta en el tiempo no se limita a las calles de este pueblo toscano. Si te apetece disfrutar de una vivencia única, te proponemos recorrer la 'via cave', unos misteriosos pasadizos de hasta 20 metros de altura excavados en la roca de toba que en el pasado unían los distintos asentamientos etruscos. Esta antigua calzada se encuentra a poco más de un kilómetro del centro histórico de Sorano y es uno itinerarios más fascinantes y a la vez menos conocidos de Italia.
El impresionante pueblo medieval de la Toscana que no tiene nada que envidiar a Matera
Rodeado de paisajes de viñedos y olivares, este pueblo fortificado que se alza sobre un acantilado fue uno de los feudos más poderosos durante cuatro siglos.









