El hielo marino retrocede y se fragmenta, lo que permite rutas antes imposibles y altera el equilibrio de océanos y atmósfera (REUTERS/Lisi Niesner)El Ártico, inhóspito y aparentemente lejano, revela señales de alarma que resuenan en todo el planeta. Mientras otras regiones observan cómo las temperaturas suben gradualmente, en estas latitudes extremas los cambios avanzan a un ritmo sin precedentes. El hielo que alguna vez cubría mares y costas durante todo el año retrocede y se fragmenta, lo que abre rutas antes imposibles y altera el equilibrio de océanos y atmósfera.Para entender lo que está ocurriendo, equipos internacionales pusieron en marcha expediciones que desafían el frío, la oscuridad y la distancia. Sus descubrimientos no solo buscan explicar por qué el Ártico se calienta más rápido que cualquier otro lugar, sino también anticipar las consecuencias de este fenómeno para la vida en la Tierra. La exploración de bases flotantes y misiones a bordo de rompehielos permite observar de cerca los detalles de un territorio donde el futuro del clima global se decide cada día.PUBLICIDADEl Ártico se calienta mucho más rápido que otras regiones del planeta debido al fenómeno conocido como amplificación ártica. Un análisis publicado en la revista Communications Earth & Environment indica que, entre 1979 y 2021, la temperatura en esta región subió casi cuatro veces más que el promedio global.Solo en Groenlandia, la temperatura aumentó 3,2°C desde la era preindustrial, mientras que el promedio global se incrementó 1,4°C en el mismo periodo, según un informe de la Universidad Técnica de Dinamarca. Esta diferencia tan marcada se debe, en parte, a la retroalimentación del albedo: cuando el hielo y la nieve se derriten, quedan expuestas superficies oscuras como el océano. Estas absorben más calor del sol, lo que acelera aún más el derretimiento.PUBLICIDADLas temperaturas en el Ártico suben casi cuatro veces más que el promedio global (U.S. Fish and Wildlife Service/Handout via REUTERS)Otros procesos también intensifican el calentamiento. La mayor presencia de vapor de agua en la atmósfera retiene el calor cerca de la superficie y, por las características del Ártico, ese calor no se dispersa fácilmente hacia arriba. Esto produce un efecto de acumulación de calor en las capas bajas del aire, que incrementa la temperatura. Los modelos climáticos actuales tienden a subestimar la velocidad real de este fenómeno, lo que significa que la situación podría estar avanzando más rápido de lo que muestran las proyecciones.La disminución del hielo marino refuerza el problema. Mediciones satelitales recientes, analizadas por expertos de la Universidad de Southampton y el National Oceanography Center, revelan que el hielo invernal del Ártico alcanzó mínimos históricos en 2025 y 2026. PUBLICIDADEsta pérdida deja el océano más expuesto al aire, lo que facilita el intercambio de calor y humedad. Como resultado, se modifican los patrones de formación de tormentas y la circulación del aire en el hemisferio norte. Estos cambios no afectan solo al Ártico, sino que pueden alterar el clima en regiones muy alejadas del Polo Norte.La expedición Tara Polar Station representa un avance significativo en la investigación polar. Esta estación flotante, que imita la forma de un iglú gigante, partió la semana pasada desde el puerto de Lorient, Francia, con el objetivo de desplazarse junto a la banquisa y recolectar datos durante varios años. El proyecto reúne a más de 30 centros de investigación de 12 países bajo la coordinación de la Tara Ocean Foundation.PUBLICIDADTara Polar Station es una estación flotante que imita un iglú gigante, diseñada para soportar presiones extremas y temperaturas bajasLa estructura de la estación está diseñada para soportar presiones extremas y temperaturas de hasta -52 °C. Sus dimensiones (26 metros de largo, 16 de ancho y un peso de 388 toneladas) le dan la robustez necesaria para operar atrapada en el hielo durante meses. El equipo, compuesto por 12 personas en invierno y hasta 18 en verano, recolectará más de 10.000 muestras de agua, atmósfera y hielo marino, empleando tecnología como drones, un vehículo submarino teledirigido y cinco laboratorios a bordo.El propósito central de Tara Polar Station es estudiar la biodiversidad y los efectos del cambio climático en el Océano Ártico Central, un entorno poco explorado. Marcel Babin, director científico de la expedición, destacó que el funcionamiento de los organismos en este ambiente extremo sigue siendo, en gran parte, un misterio. La tripulación enfrenta desafíos humanos y logísticos, como la oscuridad total durante cinco meses y la presencia de osos polares, para lo cual reciben entrenamiento y cuentan con un perro guardián.PUBLICIDADLos datos obtenidos por Tara permitirán refinar los modelos climáticos y mejorar las políticas de conservación. La estación funcionará como base para diez expediciones hasta 2045, con campañas de 18 meses cada una. Los resultados ayudarán a entender las consecuencias del deshielo y la contaminación, y a fundamentar propuestas para proteger el Ártico, como la posible extensión de restricciones a actividades humanas en la región.Polhavet 2050 es una misión científica a bordo del rompehielos Kronprins Haakon, con treinta investigadores y veinte tripulantes (Vegard Stürzinger / Norwegian Polar Institute)La expedición Polhavet 2050, coordinada por el Norwegian Polar Institute y la UiT The Arctic University of Norway, lanzó el 23 de julio una misión a bordo del rompehielos Kronprins Haakon. Treinta investigadores y veinte tripulantes recorrerán el Ártico durante 50 días, con el objetivo de comprender las consecuencias del retroceso del hielo marino tanto para la biodiversidad como para la actividad humana futura.PUBLICIDADEl programa Polhavet 2050 reúne a 18 instituciones noruegas en una colaboración de diez años. Una de sus prioridades consiste en estudiar el ecosistema completo, recolectando muestras de agua, núcleos de hielo y sedimentos, además de plancton.Los científicos emplean tecnologías tradicionales y autónomas, como muestreadores automáticos que funcionan durante todo el año, permitiendo observar las transformaciones estacionales del océano Ártico. Los investigadores resaltan la importancia de obtener mediciones a lo largo de todas las estaciones, ya que los cambios más significativos no ocurren solo en verano.Modelos climáticos actuales tienden a subestimar la velocidad real del calentamiento en el Ártico (REUTERS/Natalie Thomas)Un aspecto destacado de la expedición es el estudio de los fondos marinos a casi 4.000 metros de profundidad para investigar cómo los organismos del fondo almacenan y liberan carbono, lo cual ayuda a entender el papel del Ártico como sumidero natural.PUBLICIDADLa expedición marca el inicio de una serie de investigaciones que se extenderán durante una década, con el objetivo de generar información clave para el manejo del Ártico y para compartir esos hallazgos en el gran encuentro internacional de expertos polares previsto para 2032-2033. El océano Ártico no es un sistema aislado: los cambios en la región repercuten sobre la circulación oceánica, la entrada de agua dulce y el clima del resto del mundo.