La falta de acceso mantiene todavía fuera del conocimiento humano algunos territorios enteros, protegidos por condiciones que impiden observarlos y recorrerlos plenamente. La Antártida representa una de esas fronteras, porque gran parte de su superficie permanece cubierta por una capa helada que oculta el relieve y limita cualquier exploración sobre el terreno.
Esa barrera mantiene fuera de la vista montañas, valles y cauces antiguos, de modo que conocer el continente exige medir aquello que permanece enterrado y reconstruirlo mediante técnicas capaces de atravesar el hielo.
Bedmap3 reconstruye el relieve oculto bajo la capa helada
Ese territorio oculto quedó descrito con Bedmap3, el mapa más detallado elaborado hasta ahora sobre el lecho antártico y publicado en Scientific Data. El proyecto, dirigido por un equipo internacional encabezado por Hamish Pritchard, glaciólogo del British Antarctic Survey, reúne más de seis décadas de mediciones tomadas desde aviones, satélites, barcos y expediciones con trineos tirados por perros. Su resultado permite representar la Antártida como si desaparecieran los 27 millones de kilómetros cúbicos de hielo que cubren el continente.
Una de las correcciones principales afecta al lugar donde el hielo alcanza su mayor espesor, que durante años se situó en la cuenca Astrolabe, en Tierra Adelia. Bedmap3 traslada ese récord a un cañón sin nombre de Tierra de Wilkes, situado a 76,052 grados sur y 118,378 grados este, donde la capa llega a 4.757 metros.








