La etapa de la menopausia marca un punto de inflexión en la salud metabólica femenina. Muchas mujeres empiezan a notar un aumento de peso, sobre todo en la zona del abdomen, que ya no responde a las estrategias que siempre les habían funcionado como dietas restrictivas o ejercicio. No es cuestión de una falta de disciplina sino la consecuencia directa de un cambio hormonal que altera la forma en la que el cuerpo gasta energía, gestiona la glucosa y distribuye la grasa.Pero no todo son malas noticias, a partir de los 40, y especialmente en la perimenopausia, se abre una ventana de oportunidad para intervenir antes de que estos cambios se consoliden. Un experto nos da las claves para empezar a cuidarnos con herramientas que de verdad funcionan, desde un enfoque respetuoso y adaptado a esta etapa vital.Un cambio metabólico realEl descenso de los niveles de estrógenos es el detonante silencioso de la mayoría de los cambios que experimenta el cuerpo de la mujer en la menopausia. El Dr. Fernando Nebrera, colaborador de Days of Confience, explica que: "Durante la menopausia se produce una caída progresiva del estradiol, una hormona clave para regular el gasto energético, la sensibilidad a la insulina y la distribución de la grasa". Esto significa que el cuerpo necesita menos calorías, quema peor la glucosa y almacena más grasa incluso manteniendo los mismos hábitos.La pérdida de masa muscular, que ocurre de forma natural con la edad, reduce aún más el gasto energético basal. A esto se suma una mayor resistencia a la insulina, que favorece la acumulación de grasa abdominal. El resultado es un metabolismo más lento y menos eficiente, es decir, engordamos y es más complicado perder ese peso después.La perimenopausia no es solo una transición hormonal, es un momento estratégico para prevenir complicaciones futuras."La perimenopausia es una ventana de oro para intervenir antes de que los cambios metabólicos se consoliden", asegura el Dr. Nebrera.Más allá del pesoEl espejo no es lo único que nos debería preocupar por el aumento de grasa corporal. El experto señala que: "El aumento de perímetro abdominal no es solo estético: es un marcador de inflamación crónica, resistencia a la insulina y riesgo cardiovascular". La grasa visceral es metabólicamente activa, lo que significa que libera sustancias inflamatorias que afectan a la salud.Síntomas que son habituales como el cansancio persistente, la grasa abdominal resistente, como ese michelín que no se va, y alteraciones en las analíticas, suelen ser solo la punta del iceberg de un problema metabólico que desgraciadamente es más profundo. Por eso, el control del peso en esta etapa es una cuestión de salud y no de talla.Un abordaje médico y respetuosoLas dietas tradicionales, las de “comer menos” o hipocalóricas, no funcionan en menopausia y muchas mujeres se desesperan. El Dr. Nebrera asegura que: "Las dietas tradicionales se centran en comer menos, ignorando el contexto hormonal". El enfoque actual combina regulación del apetito, mejora de la respuesta metabólica, reducción de la inflamación y protección de la masa muscular.El experto, en colaboración con Days of Confidence, propone un enfoque médico integrativo, que trabaja con la fisiología femenina en lugar de forzarla. El acompañamiento médico puede incluir herramientas que ayudan a regular el apetito, estabilizar la glucosa y reducir la inflamación. “El objetivo no es forzar al cuerpo, sino acompañarlo en este cambio hormonal profundo”. La clave es un enfoque seguro, personalizado y supervisado, que tenga en cuenta la fisiología de esta etapa.Cómo empezar a perder peso en la menopausia sin luchar contra tu cuerpoLa buena noticia es que sí se puede perder peso en la menopausia, pero con estrategias adaptadas a esta etapa, no con las de siempre, y esto implica revisar hábitos:Prioriza el músculo. El entrenamiento de fuerza es la herramienta más eficaz para reactivar el metabolismo. Cuanto más músculo conserves, más energía gasta tu cuerpo incluso en reposo, y más fácil es regular la glucosa y la grasa abdominal.Asegura proteína suficiente. Proteger la masa muscular es clave para evitar el efecto rebote. Incluir proteína en cada comida ayuda a mantener el músculo y estabiliza el apetito.Regula el hambre y la glucosa con ayuda profesional. En esta etapa, el apetito puede volverse impredecible. Un acompañamiento médico puede ayudar a estabilizar señales de hambre, glucosa e inflamación.Muévete cada día, aunque sea poco. Caminar a buen ritmo, yoga o pilates ayudan a bajar la inflamación crónica asociada a la grasa visceral. El movimiento diario es un regulador hormonal silencioso.Y, sobre todo, pide ayuda si la necesitas. Piensa que cuando los esfuerzos no dan resultado, no es un fallo personal, es una señal de que el cuerpo necesita un enfoque distinto
Este es el verdadero motivo del aumento de peso en la menopausia, según un experto
Por qué el cuerpo cambia, qué está nos está pasando realmente y cómo abordarlo sin culpa y de manera eficaz.






