Profesora Asociada de Economía y jefa de Investigación del Instituto de Innovación y Propósito Público del University College de Londres, investigadora del laboratorio Costech (Connaissance, organisation et systèmes techniques) de la Université de Technologie de Compiègne en Francia, que estudia las interacciones entre los seres humanos y la tecnología, y del Conicet, Cecilia Rikap (Buenos Aires, 1984) ha impartido charlas magistrales sobre su especialidad en las universidades de Oxford, Cambridge, Yale, Berkeley, Nueva York, entre otras. Asesora de políticos de diversos países (Alemania, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, España, Estados Unidos, Francia, México) y autora de Capitalism, Power and Innovation: Intellectual Monopoly Capitalism Uncovered (2021), ganador del premio Joan Robinson otorgado por la European Association for Evolutionary Political Economy (EAEPE), y de The Digital Innovation Race: Conceptualizing the Emerging New World Order, en coautoría con el economista danés Bengt-Åke Lundvall. Con su ambicioso último libro, Teoría de la dependencia digital, publicado por Caja Negra, en cuyas oficinas se realizó la entrevista, Rikap desarrolla el concepto de capitalismo de monopolio intelectual con relación a las tecnologías digitales como un problema económico, sociopolítico y cultural de vastas consecuencias. —Sin duda, Cecilia, su nuevo libro pretende inscribirse en la tradición, si bien actualizada, de la teoría de la dependencia, que tuvo su momento de apogeo en América Latina entre los años 60 y 70 del siglo pasado. Sin embargo, a pesar de ello, lo que resulta interesante, tiene muchas diferencias justamente con relación a la teoría de la dependencia. ¿Estoy equivocado? —No se equivoca. De hecho, la explicación está en mi manera de producir conocimiento. Pienso que vale la pena retomar ideas fundamentales, nociones de teoría pretéritas, en este caso la teoría de la dependencia, como en libros anteriores retomé conceptos schumpeterianos o marxistas, siempre apostando a una actualización. No creo que el conocimiento estancado pueda ser fértil, ni tampoco la producción de conocimiento de unos pocos autores, para pensar problemas complejos. Me parece que la tarea de la investigación consiste en reconocer la herencia cultural, conceptual, teórica, pero al mismo tiempo cuestionarla, actualizarla y desarrollarla. Ese ha sido el intento de este libro en relación con la teoría de la dependencia y con relación también a otras ideas. Por ejemplo, en el capítulo “Redes” me refiero al concepto que trabajé con un colega, Bengt-Åke Lundvall, el de sistema corporativo de innovación, que obviamente hace un guiño crítico al sistema nacional de innovación. O el concepto de monopolio intelectual que dialoga con Theotonio dos Santos y con autores más actuales y que reformulo para explicar el control que tienen las corporaciones digitales más allá de la propiedad.