La Escuela Nacional de Enfermería Ahmed Abdel-Fatah se yergue en mitad del desierto del Sáhara de forma inesperada, rompiendo la continuidad de un horizonte hecho mitad de arena y mitad de cielo. Hay que estar muy cerca para identificar los cuatro módulos que la componen, dispuestos alrededor de una explanada inmensa apenas proyectan su sombra. A simple vista, muy pocos elementos evidencian que dicho recinto es un centro de formación del ámbito sanitario. Solo una ambulancia que se resguarda del sol bajo un techo de chapa y un cartel en la puerta de cada edificio, donde puede leerse en francés "Escuela de formación de enfermería fundada en 1992", dan pistas del uso que se le da al lugar. En el letrero de la entrada también aparecen los logos de la ONG francesa Infancias refugiadas del mundo y ACNUR, financiadoras del proyecto hasta hace solo unos meses.PublicidadDurante 34 años, el centro ha formado a centenares de estudiantes de enfermería y de otras especialidades sanitarias. El día en el que este periódico visita el lugar, el 2 de mayo de 2026, sin embargo, podría ser el último. "Hoy mismo, no tenemos financiación. Se ha acabado", explicó aquel día a Público el director de la escuela, Basiri Katab. La razón es la repentina escasez de fondos de ACNUR debido a la desaparición de la Agencia de Cooperación y Desarrollo de EEUU (USAID), una de sus principales financiadoras.La USAID fue uno de los muchos organismos independientes que sucumbió a la fiebre de los recortes del actual presidente de EEUU, Donald Trump, tras su vuelta a la Casa Blanca en 2025. Mientras que otras instituciones públicas estadounidenses sufrieron reducciones de plantillas y de presupuesto, USAID fue completamente desmantelada. De los cerca de 6.200 programas en los que la Agencia trabajaba solo continuaron 1.000, cuya gestión pasó a manos del Departamento de Estado. De esta purga se encargó el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), dirigido en aquel momento por el CEO de Space X, Elon Musk.Entre los programas que no sobrevivieron a la tijera del hombre más rico del mundo se encontraba aquel que financiaba a ACNUR. Esto generó un efecto dominó cuya última pieza cayó en el desierto del Sahara, justo en el punto geográfico donde se eleva el recinto de la Escuela de Enfermería Ahmed Abdel-Fatah.PublicidadBasiri Katab explica a Publico que no es la primera vez que la escuela se encuentra al borde del cierre. Ocurrió en 2020, cuando la pandemia de la covid-19 llevó a una ONG catalana y otra vasca a cortar la financiación que destinaban para el transporte o la alimentación de la escuela.El riesgo de que las ONG se marchen de los proyectos desarrollados en los campamentos saharauis es constante. "Somos conscientes de que son baches políticos que ocurren como han ocurrido otros", afirma Katab, por lo que "seguiremos luchando con todas las herramientas que tenemos".PublicidadImpacto en los recursos sanitarios de la RASDDespués de la ocupación de Marruecos del Sáhara Occidental en 1976, los refugiados saharauis en Argelia crearon la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), una estructura estatal sin tierra que estaría preparada para administrar su territorio cuando pudieran volver a casa. Sin recursos propios, instalados en la inhóspita región argelina de Tinduf, los saharauis llevan cincuenta años sobreviviendo de las remesas de quienes se marchan al extranjero, de las organizaciones humanitarias y de la cooperación de Estados aliados, como Cuba o Sudáfrica. Con este impulso económico y diplomático, los saharauis han logrado levantar no sólo centros sanitarios para la atención de su población, sino también las instituciones educativas que nutren de profesionales de la salud y de otras materias a los campamentos. La cara B de este progreso en el exilio es su irremediable dependencia de la financiación extranjera. Lo confirma a Público Alien Abdullah, director de Cooperación del Ministerio de Salud de la RASD: "Somos 150% dependientes la ayuda humanitaria, no tenemos ningún tipo de autonomía".Cualquier saharaui residente en los campamentos entiende por qué ocurre esto: mientras continúen en el exilio y sin territorio, no será posible la independencia. En palabras de Itziar Ruiz-Giménez, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid, "la ayuda humanitaria no pretende resolver las causas que han provocado las crisis de los territorios vulnerables", sino aportar "una supervivencia material mínima" sin contribuir a "la resolución del conflicto de fondo". Esto hace que cuando cualquier eslabón de la cadena humanitaria falla, las peores consecuencias las sufran quienes están al final de ella. Un ejemplo de ello son las limitaciones del Centro de Ortopedia y Fisioterapia del Hospital Nacional de la RASD. Como ya contó Público, el centro sanitario sufre un importante desabastecimiento desde que el Comité Internacional de la Cruz Roja se retirara del proyecto.Los equilibrios de EspañaEn 2022 se escribió un nuevo capítulo en la relación entre España y su antigua colonia, caracterizado por un nuevo resquebrajamiento de las relaciones entre las partes a la luz de la renuncia de la España de Pedro Sánchez de promover el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui. El 18 de marzo de aquel año, la Casa Real marroquí filtró una carta enviada por el presidente español a Mohamed VI, en la que reconocía que el plan de Marruecos para el Sáhara Occidental era "la base más seria, creíble y realista" para la resolución de la ocupación.PublicidadTal y como confirman desde la RASD, esto no ha supuesto un corte drástico de las ayudas que desde el organismo de cooperación español hacen a los proyectos educativos y sanitarios de los campamentos de refugiados saharauis en Argelia. Sin embargo, aseguran que ha impactado en las comunicaciones con la Agencia. "Hemos notado que las relaciones directas con la organización de la AECID se cortaron", asegura a Público Alien Abdullah, director de Cooperación del Ministerio de Sanidad de la RASD. El político saharaui vincula estos silencios al cambio de postura del Gobierno español respecto al Sáhara Occidental. Esta información no ha podido ser verificada por Público.Toda la comunicación, insiste Abdullah, se realiza de forma indirecta, a través de las organizaciones humanitarias que, como Médicos del Mundo o, en este caso ACNUR, financian y coordinan los proyectos en los campamentos saharauis. Ya en mayo de 2026, la RASD informó a este periódico de que tanto ellos como ACNUR estaban explorando otras vías de financiación para la Escuela de Enfermería Ahmed Andel-Fatah tras la desaparición de la Agencia de cooperación de EEUU. La principal candidata a hacerse cargo de esta financiación era la AECID.PublicidadA principios de julio, el organismo de cooperación español confirmó en primicia a Público que "la AECID mantiene una estrecha colaboración con ACNUR" y que, "en este marco, la contribución española ACNUR 2026 incluye apoyo a la Escuela de Enfermería Ahmed Andel-Fatah, con el objetivo de contribuir a la continuidad de su actividad formativa durante el curso 2025-2026 y el inicio del curso 2026-2027". Lo que ocurrirá después de ese periodo aún está por ver.Lo que el director de Cooperación del Ministerio de Sanidad de la RASD tiene claro es que si esta financiación decae y no logran ninguna otra, tendrán que cerrar la escuela. "Nosotros no tenemos posibilidades autónomas. Nuestro Gobierno no tiene presupuesto, así que vamos a pedir a todo el mundo", explica. Tras unos segundos pensativos, añade: "Nosotros no tenemos que pedirlo (...) España debe encargarse".
La escuela de enfermería de la República saharaui se queda sin presupuesto y Trump es el responsable
Después de *** años financiando el centro, ACNUR se retira del proyecto como consecuencia de las inversiones que, hasta 2025, realizaba la Agencia de Cooperación de EEUU.











