En noviembre de 2011 tuvo lugar la crisis migratoria que sufrió Polonia con la llegada masiva de inmigrantes desde Bielorrusia. Ante una situación de grave riesgo humanitario por la utilización como arma de los movimientos de miles de personas en busca de una vida mejor por parte de régimen bielorruso de Aleksandr Lukashenko, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, mostró su solidaridad con los países afectados. Von der Leyen, en un comunicado, anunció que se había puesto en contacto con los dirigentes de Polonia, Lituania y Letonia “para expresarles la solidaridad de la Unión Europea y debatir con ellos las medidas que la UE puede adoptar para apoyar sus esfuerzos a la hora de hacer frente a esta crisis”. Sin embargo, no hay anuncios de solidaridad de la presidenta de la Comisión Europea con España por la crisis migratoria en Ceuta, ni por parte de una buena parte de países de la UE.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha mostrado por carta su queja a la presidenta de la Comisión Europea, al presidente del Consejo Europeo, António Costa; y al primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, como país que ostenta la presidencia rotatoria de la UE, y ha pedido una reunión de ministros de Interior.