ReseñaMauricio Silva Guzmán, periodista y escritor. Foto: Pablo Salgado01.08.2026 22:14 Actualizado: 01.08.2026 22:14

La primera referencia oficial de la palabra ‘tapa’ –esa pequeña porción de comida que acompaña la cerveza o el vino en España– apareció en el diccionario de la Real Academia Española en 1939. Curiosamente, el verbo ‘tapear’ y el sustantivo ‘tapeo’ tuvieron que esperar hasta 2001 para recibir el visto bueno académico. Es decir, la institución tardó décadas en reconocer una costumbre que los ibéricos llevaban practicando tres siglos atrás y que, además, ya había cruzado todos los mares.Una deleitable idea que se robusteció en el tintineo de los bares, que se convirtió en tradición cuasirreligiosa y que, por fortuna, sigue encontrando nuevas interpretaciones lejos de España.En Casa República –que es una mansión patrimonial de la calle 85, abajo de la 7.ª, en el norte de Bogotá– apareció Tapeo, un bar que conjuga el verbo tapear no como el servicio de platillos diminutos, sino como una forma de comer sin solemnidades. Un lugar lindo, con una carta corta, buenos vinos y buenas cervezas. Una apuesta concreta.Recomiendo iniciar con unos churros crocantes, salados, rellenos de queso manchego, miel y trufa negra que, les aseguro, funcionan mejor de lo que suenan. Luego está la clásica morcilla de Burgos sobre pan con ‘tumaca’, que es ese sencillo y brillante pan tostado restregado con tomate maduro, aceite de oliva y sal, prueba irrefutable de que la cocina española siempre supo emocionar con lo justo.Y claro que hay una tortilla española que puede llegar coronada con jamón serrano. Y unas croquetas de embutidos ibéricos. Y unos calamares apanados con mayonesa de chipotle. Y un carpaccio de atún de textura impecable. Y también la ‘gilda’ –probablemente el pincho más famoso del País Vasco–, que es ese sencillo bocado que mezcla aceituna, anchoa y piparra (guindilla).Sorprende, eso sí, que haya torreznos –panceta frita castellana– glaseados de maracuyá y acompañados por una emulsión de aguacate que son, digamos, guiños colombianos que no incomodan. Otro encuentro de dos mundos se da en el pulpo gallego que aterriza sobre crema de queso manchego y papa criolla: de Galicia a Los Andes.Y luego hay dos platos más robustos para el centro de la mesa: una entraña de res con chimichurri de piparras y unos pepitos de carne (sándwiches) con queso Idiazábal, que cierran el recorrido con toda la contundencia del caso. Y, claro, espacio para una torta vasca o una crema catalana.Tapeo encuentra un escenario ideal en Casa República, un edificio que conserva el encanto de la Bogotá de otras épocas. Un bar que no pretende reinventar las tapas ni convertirlas en laboratorio gastronómico, sino hacerlas bien y ricas; y esa ya es una gran virtud. Un lugar en el que la cerveza, el vino y la conversación siguen siendo tan importantes como el plato. Picar bien y hablar mejor, el viejo y sabroso ejercicio de tapear.Tapeo. Av. calle 85 n.º 7-74, Bogotá. Cel: 3133075877.Mauricio SilvaPara EL TIEMPO Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.