Echar la culpa a los jóvenes de su situación es la forma más cómoda de tener la conciencia tranquila ante la realidad que vive España. "Como son muy caprichosos, no ahorran para comprarse una casa". Pero, por más que se repita esta acusación, no va a ser más cierta. Los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE muestran que los jóvenes que están en edad de comprar una vivienda son precisamente los que más se han apretado el cinturón. Hace dos décadas, el gasto de los jóvenes estaba en línea con la media del país. Esto es, consumían más o menos como el resto de la población. El pico lo alcanzaron en 2007, año en el que el gasto de los jóvenes incluso llegó a superar al del resto de grupos de edad. En ese pico de la burbuja, vivieron unos años dorados, ya que los salarios de entrada en el mercado laboral eran muy buenos y existían grandes facilidades de crédito para poder comprar una vivienda, un coche o, incluso, ir de vacaciones. Por el contrario, en la actualidad, los jóvenes de menos de 29 años gastan casi un 15% menos que la media nacional y un 20% menos que el grupo de edad con mayor gasto en la actualidad, el de los jubilados (mayores de 65 años). Estos datos miden el gasto medio de los hogares por unidad de consumo en España en función de la edad del cabeza de familia del hogar, con datos hasta el año 2025. Y el siguiente grupo de edad, el de los 30 a los 44 años, gasta ahora un 5% menos que la media nacional. Así lo muestra un estudio publicado esta semana por Funcas. "La interpretación más plausible remite a la revalorización de las pensiones, que ha sostenido el consumo de los mayores en mayor medida de lo que lo han podido hacer los hogares dependientes de ingresos laborales, especialmente durante la Gran Recesión, pero también en los últimos años", señala el informe. Es importante señalar que esta estadística mide el gasto a nivel de hogar y se clasifica en función de la edad del cabeza de familia. Esto significa que solo contempla a los jóvenes que están en mejor situación económica, que son quienes han podido emanciparse. Por el contrario, quienes no han podido emanciparse computan en los hogares con un cabeza de familia de edad sénior. La encuesta es más representativa para el grupo de edad de los 30 a los 44 años, ya que el porcentaje de emancipados es ya muy alto. Además, es la edad habitual para comprar una vivienda, por lo que es la que mejor muestra si los hogares no pueden comprar porque gastan todos sus ingresos. Los datos muestran que este es el grupo que más ha reducido su consumo en los últimos años. En 2025, estaban en mínimos históricos de gasto. Es más, el gasto por persona, corregido de inflación, es ahora inferior al del año 2016. En una década, han recortado su consumo real un 5,4%. A pesar de lo que se han apretado el cinturón, comprar una vivienda sigue siendo "misión imposible". ¿En qué gastan más? El gasto total de los hogares incluye también el coste de los alquileres, aunque excluye el pago de la hipoteca porque no se considera un gasto, sino una inversión. Esto significa que, a medida que aumenta el porcentaje de hogares que viven de arrendamiento, esta parte del gasto se eleva mecánicamente. Pero, cuando se excluyen las facturas del hogar, el gasto de quienes están en edad de comprar una vivienda se ha hundido un 9,1% en precios reales en la última década. Lejos de despilfarrar, la realidad que muestran las cifras es que estos hogares se están apretando el cinturón y, si están gastando más, es, básicamente, por el alto coste de los alquileres. Una de las críticas habituales a estos jóvenes es que gastan mucho en turismo y ocio, pero los datos desmienten también esta opinión. El consumo medio de los hogares de menores de 29 años en restauración y alojamiento se ha reducido un 1,5% y el de los hogares de 20 a 44 años se ha desplomado un 13,2%. Esto significa que no solo se ha reducido el gasto en este ocio, sino que el descenso incluso ha sido superior a la media del resto de partidas. También se les achaca a los jóvenes que tienen Netflix e Internet. Es cierto, pero se trata de consumos de bajo coste. El gasto en información y comunicaciones de los jóvenes se ha reducido cerca de un 21% en la última década. El principal incremento del gasto se encuentra en la vivienda y las facturas del hogar (energía y agua), que han subido hasta un 19,7% descontando el IPC. Pero hay otro gasto que se ha disparado: el sanitario. El deterioro del servicio público de salud ha forzado a muchos jóvenes a pagarse su propia atención sanitaria, lo que ha disparado este gasto un 18%. La Encuesta de Presupuestos Familiares deja poco margen a la crítica fácil. La realidad es que los jóvenes viven hoy atrapados entre dos graves crisis, de vivienda y de salarios, que no se solucionarán sin políticas económicas. No tienen apenas margen para reducir el gasto por el alto coste de los alquileres y tampoco pueden ahorrar porque los salarios siguen siendo bajos. Este es un problema generalizado en los países desarrollados, pero en España está más acentuado, lo que complica la situación de todos los menores de 40 años. Pero lo que muestran los datos, sin dejar espacio a la réplica, es que si los jóvenes no pueden comprar una vivienda, no se debe a que les guste derrochar su dinero. Lo que es más probable es que quienes critican hoy a los jóvenes por gastar sin control disfruten de un consumo muy superior al que hacían sus padres a su edad. Echar la culpa a los jóvenes de su situación es la forma más cómoda de tener la conciencia tranquila ante la realidad que vive España. "Como son muy caprichosos, no ahorran para comprarse una casa". Pero, por más que se repita esta acusación, no va a ser más cierta. Los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE muestran que los jóvenes que están en edad de comprar una vivienda son precisamente los que más se han apretado el cinturón.