El economista Santiago Calvo ha puesto el foco en uno de los grandes debates económicos en España: la dificultad de los jóvenes para ahorrar. Según los datos que ha compartido, desde 2018 el gasto real de los hogares ha caído en todas las edades, salvo entre los mayores de 65 años. El análisis de Calvo muestra que los grupos de 30 a 44 años son los que más han tenido que recortar. En concreto, este segmento ya gasta un 8% menos que en 2018, una cifra que refleja la pérdida de capacidad económica de buena parte de los trabajadores en los últimos años. Sin embargo, el dato que más preocupa al economista tiene que ver con la vivienda. Según explica, el gasto de los jóvenes “se desplaza hacia la vivienda”, una partida que ha subido un 16% en términos reales. Es decir, una parte cada vez mayor del presupuesto se destina al alquiler o a los costes asociados al hogar. Para compensar ese aumento, los jóvenes han tenido que ajustar otras partidas. Calvo señala que han recortado un 32% en transporte y un 16% en restauración, lo que evidencia que el problema no estaría tanto en el consumo considerado prescindible, sino en el peso creciente del precio de la vivienda. El economista también ha ironizado en X sobre quienes culpan a los jóvenes de no ahorrar por sus hábitos de consumo: “No ahorran por el Netflix o porque se quieren ir de vacaciones”. A continuación, remarcó que las partidas que aumentan son vivienda, sanidad y educación, tres gastos directamente relacionados con necesidades básicas. El mensaje ha generado debate entre los usuarios. Uno de ellos resumió la situación con una frase contundente: “Negar que cada generación de trabajadores es más pobre que la anterior es negar que el agua moje”. Otro internauta apuntó en la misma línea: “La vivienda se lo come todo. Luego se preguntan por qué se va el talento”. El economista Santiago Calvo ha puesto el foco en uno de los grandes debates económicos en España: la dificultad de los jóvenes para ahorrar. Según los datos que ha compartido, desde 2018 el gasto real de los hogares ha caído en todas las edades, salvo entre los mayores de 65 años.