Budva se ha convertido ya en uno de los destinos de moda de Montenegro: playas de aguas transparentes, vida nocturna que se prolonga hasta el amanecer y una ribera hotelera que ha convertido la ciudad en un referente del verano balcánico. Pero detrás de esa imagen de destino turistico actual se esconde una de las ciudades habitadas ininterrumpidamente más antiguas de toda la costa adriática. Y es que la primera mención escrita de Budva es del siglo V a.C., y desde entonces, seis civilizaciones distintas han dejado su huella en esta pequeña península de piedra caliza asomada al Adriático.
La lista de quienes han controlado Budva a lo largo de los siglos es, por sí sola, un resumen de la historia del Mediterráneo: ilirios, griegos, romanos, bizantinos, venecianos y austrohúngaros. La República de Venecia dominó la ciudad entre 1420 y 1797, trescientos setenta y siete años que explican la arquitectura del casco histórico con más precisión que cualquier guía turística. Hay además un dato geológico curioso que pocos conocen: se cree que la ciudad vieja era originalmente una isla que se unió al continente a través de una lengua de arena natural, formando la pequeña península amurallada que es hoy el Stari Grad.









